Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cerraduras y cerrojo
Nunca me dejaste entrar
y ahí pusiste el límite.
Se oxidaron los candados
se pudrieron las maderas
tu soledad es tan grade
que ni los gozne chirrean.
Tu puerta y tu verdad
cerrada están y sin llaves
una, la de tu desconfianza,
otra, la de tus maldades.
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