...
En un pueblo lejano, mi corazón medita,
y siento que una imagen se acerca hasta mis ojos,
y añorando contemplo su mirada bendita
mientras llegan sombríos los pesados abrojos.
Distante voy de ti, como una luz marchita
que opacada y dolida, se posa en los cerrojos
que el destino me envía. Su cara tan bonita
se adentra en mi memoria, mientras sus labios rojos
me buscan con ternura, como si fuesen rosas
perfumando mi herida. La realidad me envuelve
con su nostalgia ruda, llevando las preciosas
imagenes al fondo, del tiempo que no vuelve.
La soledad me abraza, la tristeza reposa;
y una lagrima lenta, sin quietud se disuelve.
german _g
En un pueblo lejano, mi corazón medita,
y siento que una imagen se acerca hasta mis ojos,
y añorando contemplo su mirada bendita
mientras llegan sombríos los pesados abrojos.
Distante voy de ti, como una luz marchita
que opacada y dolida, se posa en los cerrojos
que el destino me envía. Su cara tan bonita
se adentra en mi memoria, mientras sus labios rojos
me buscan con ternura, como si fuesen rosas
perfumando mi herida. La realidad me envuelve
con su nostalgia ruda, llevando las preciosas
imagenes al fondo, del tiempo que no vuelve.
La soledad me abraza, la tristeza reposa;
y una lagrima lenta, sin quietud se disuelve.
german _g
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