Imagen y realidad
Siempre ávido de satisfacer los sentidos,
cae al suelo el que observa el ritmo
de la imagen que embelesa
unos ojos que vagan perdidos
en el mar de los espectros
y demonios escondidos.
Violencia animal,
pensamiento amaestrado,
la harpía se hace hermosa
en la mirada atrapada y deforme
que entroniza,
come,
bebe,
adicta a lo deformado.
Y es que sin mirar ciega
la imagen que no es real,
y la realidad muere al no poderla mirar.
Los fantasmas que ahora veo
me saludan al pasar,
no me asustan pues no dañan
ni la imagen ni lo real.
Darío Méndez
Siempre ávido de satisfacer los sentidos,
cae al suelo el que observa el ritmo
de la imagen que embelesa
unos ojos que vagan perdidos
en el mar de los espectros
y demonios escondidos.
Violencia animal,
pensamiento amaestrado,
la harpía se hace hermosa
en la mirada atrapada y deforme
que entroniza,
come,
bebe,
adicta a lo deformado.
Y es que sin mirar ciega
la imagen que no es real,
y la realidad muere al no poderla mirar.
Los fantasmas que ahora veo
me saludan al pasar,
no me asustan pues no dañan
ni la imagen ni lo real.
Darío Méndez