Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
La botella se ha roto. No oirás mi voz
salir del fondo, pero te sangrará la oreja.
Ese silencio horadado será lo que no es grillo
o entrañas de violín que te acompañen,
sino soledad hasta el último confín.
Y no entrarás a tu sueño —ni a tu grito—
a lavarte el envés de tus ojos,
los sucios de tus de días más postreros.
Has caído de tus legañas y tu ceguera es redonda:
la noche está girando,
las estrellas desenrollan su ovillo de alambre,
pero tú no tienes dedos en las uñas
y hace tiempo devolviste tus dientes a la arena.
¿Dónde está tu lámpara, viajante?
¿Dónde está la tierna luz que recogiste
del cirio agonizante al pie de una estatua?
Regalaste tu fulgor a lo que era fuego fatuo.
Ahora ni cenizas.
Debes recoger tus mariposas chamuscadas.
Debes emparejarte con el humo y las moscas.
Debes cruzar la niebla,
alcanzar de este lago su orilla más distante.
Algo sin brazos te espera con la boca abierta.
salir del fondo, pero te sangrará la oreja.
Ese silencio horadado será lo que no es grillo
o entrañas de violín que te acompañen,
sino soledad hasta el último confín.
Y no entrarás a tu sueño —ni a tu grito—
a lavarte el envés de tus ojos,
los sucios de tus de días más postreros.
Has caído de tus legañas y tu ceguera es redonda:
la noche está girando,
las estrellas desenrollan su ovillo de alambre,
pero tú no tienes dedos en las uñas
y hace tiempo devolviste tus dientes a la arena.
¿Dónde está tu lámpara, viajante?
¿Dónde está la tierna luz que recogiste
del cirio agonizante al pie de una estatua?
Regalaste tu fulgor a lo que era fuego fatuo.
Ahora ni cenizas.
Debes recoger tus mariposas chamuscadas.
Debes emparejarte con el humo y las moscas.
Debes cruzar la niebla,
alcanzar de este lago su orilla más distante.
Algo sin brazos te espera con la boca abierta.
12 de enero de 2025
Última edición: