lorddragous
Poeta recién llegado
La tierra de Atila me llama, descendencia de embusteros, como las identifico?
amazonas ? brujas ? damas modernas ? o diosas que hacen rogar ?
Camine como en mi tierra, hasta tres monos sobre el metal, mas mis inseparables
amigos, mis piernas lo sintieron ! la fuerza de antaño, que el balón siga rodando.
Allí en el sótano de las voces, melenas que ya no están, largas extremidades
que aprietan mi indigna conciencia y el licor brilla por su ausencia, mis venas
limpias, mis ojos hablan, las salidas repentinas y repetidas para limpiar
mi aparato respiratorio, así quería soñar hoy !
Otras puertas me llaman, el río no es pero todo fluye igual, prepotencia, drogas
y escapes ficticios. El cuerpo soporta y el placer se suicida, el violinista se excita,
el instrumento de su despojo humano le pide paz.
Los del sur se pronuncian, mienten como siempre, ofrecen jóvenes,
maldito me siento, irrepestuoso de lo que profeso.
Montanas y curvas se manifiestan, el libro y la esencia se van, y que me importa ?
alimento a mis inseparables.
la luz se apaga y la bestia devoradora camina, obsequia elixir, le gustara ? vamos,
el labio arde, el cuerpo pide no ser marcado (a solas lo disfruto)
hoy no rueda la cara carroza, salta el dolor de alma y mi carne se retuerce,
mordido hasta el vientre vacío de lo que no pudo ser.
(Alcohol, drogas y una señorita confundida no pueden vagar juntos por la noche).
Roberto C Colomer
Copyright ©
amazonas ? brujas ? damas modernas ? o diosas que hacen rogar ?
Camine como en mi tierra, hasta tres monos sobre el metal, mas mis inseparables
amigos, mis piernas lo sintieron ! la fuerza de antaño, que el balón siga rodando.
Allí en el sótano de las voces, melenas que ya no están, largas extremidades
que aprietan mi indigna conciencia y el licor brilla por su ausencia, mis venas
limpias, mis ojos hablan, las salidas repentinas y repetidas para limpiar
mi aparato respiratorio, así quería soñar hoy !
Otras puertas me llaman, el río no es pero todo fluye igual, prepotencia, drogas
y escapes ficticios. El cuerpo soporta y el placer se suicida, el violinista se excita,
el instrumento de su despojo humano le pide paz.
Los del sur se pronuncian, mienten como siempre, ofrecen jóvenes,
maldito me siento, irrepestuoso de lo que profeso.
Montanas y curvas se manifiestan, el libro y la esencia se van, y que me importa ?
alimento a mis inseparables.
la luz se apaga y la bestia devoradora camina, obsequia elixir, le gustara ? vamos,
el labio arde, el cuerpo pide no ser marcado (a solas lo disfruto)
hoy no rueda la cara carroza, salta el dolor de alma y mi carne se retuerce,
mordido hasta el vientre vacío de lo que no pudo ser.
(Alcohol, drogas y una señorita confundida no pueden vagar juntos por la noche).
Roberto C Colomer
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