José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Contemplando el atardecer
en el horizonte dorado
pude percibir fragancias de ti.
Suave caricia resbala en mi esencia
desde la oscura lejanía
en un rayo de luz veía tu rostro
entre flores y almidón.
Las mariposas, criaturas divinas,
me envuelven con su encanto y misterio
con su vuelo delicado y sereno
dibujan figuras haciéndome sentir sublime
ante tanta grandeza.
Los rayos de luz atravesaban las nubes
como focos de neón en la penumbra
iluminando el cielo con su gracia
mostrando la belleza del universo.
Conforme la luz se iba apagando
el sol se iba despidiendo con su luz y su calor
dejando paso a la noche
que cubría su manto
con un lienzo de puntos de eclosión de luz.
En ese instante de paz y belleza
me quedé absorto, en calma y quietud
agradecido a la vida por su majestuosidad
contemplando la belleza del colorido
Las parejas paseaban en arrullo
bajo el manto de colores rojizos
sintiendo en sus corazones la eternidad
de un amor que nunca se apaga.
Ese amor que embellece la bahía
y la hace resplandecer;
la belleza del mar me llena de satisfacción
¡Oh maravilla!, que mis ojos pueden ver.
en el horizonte dorado
pude percibir fragancias de ti.
Suave caricia resbala en mi esencia
desde la oscura lejanía
en un rayo de luz veía tu rostro
entre flores y almidón.
Las mariposas, criaturas divinas,
me envuelven con su encanto y misterio
con su vuelo delicado y sereno
dibujan figuras haciéndome sentir sublime
ante tanta grandeza.
Los rayos de luz atravesaban las nubes
como focos de neón en la penumbra
iluminando el cielo con su gracia
mostrando la belleza del universo.
Conforme la luz se iba apagando
el sol se iba despidiendo con su luz y su calor
dejando paso a la noche
que cubría su manto
con un lienzo de puntos de eclosión de luz.
En ese instante de paz y belleza
me quedé absorto, en calma y quietud
agradecido a la vida por su majestuosidad
contemplando la belleza del colorido
Las parejas paseaban en arrullo
bajo el manto de colores rojizos
sintiendo en sus corazones la eternidad
de un amor que nunca se apaga.
Ese amor que embellece la bahía
y la hace resplandecer;
la belleza del mar me llena de satisfacción
¡Oh maravilla!, que mis ojos pueden ver.
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