Maria F.R.
Poeta recién llegado
Ahí estás, de pequeña
sosteniendo un peluche destartalado,
mirando sin entenderlo todo
pero con un semblante maduro.
Escondida en tu cuarto,
leyendo, con los ojos achinado,
a la luz que logra atravesar la persiana
durante una siesta silenciosa.
Te veo caminando
con tus pies chuecos,
tus rulos armados
y tu cara sucia con mermelada.
Ahí te veo, mordiéndote el labio,
sosteniendo las lágrimas.
Siendo pequeña, pero al mismo tiempo la mayor.
Entonces trato de imaginarlo,
de imaginarte
donando, sin opción, tu infancia a tu hermano,
dándolo todo desde pequeña,
hasta el papel que antes te había tocado.
Te veo durmiendo, profundamente, acurrucada bajo las frazadas
tras un día de injusticia.
Las palabras duelen, sé que las has escuchado.
Por eso te imagino de pequeña,
con una sonrisa dulce y un corazón destrozado.
(no estoy segura que sea el lugar correcto... pero los apartados medio me confunde)
sosteniendo un peluche destartalado,
mirando sin entenderlo todo
pero con un semblante maduro.
Escondida en tu cuarto,
leyendo, con los ojos achinado,
a la luz que logra atravesar la persiana
durante una siesta silenciosa.
Te veo caminando
con tus pies chuecos,
tus rulos armados
y tu cara sucia con mermelada.
Ahí te veo, mordiéndote el labio,
sosteniendo las lágrimas.
Siendo pequeña, pero al mismo tiempo la mayor.
Entonces trato de imaginarlo,
de imaginarte
donando, sin opción, tu infancia a tu hermano,
dándolo todo desde pequeña,
hasta el papel que antes te había tocado.
Te veo durmiendo, profundamente, acurrucada bajo las frazadas
tras un día de injusticia.
Las palabras duelen, sé que las has escuchado.
Por eso te imagino de pequeña,
con una sonrisa dulce y un corazón destrozado.
(no estoy segura que sea el lugar correcto... pero los apartados medio me confunde)