Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Imaginario
El descubrimiento de la narración, contradictorio desde el fondo, es el monstruo inevitable de reproducir, voluminosa, la imaginación que duda de la cópula exacta. La abominación, abominable, fecunda la insatisfacción de un ideal en el misterio y la incomprensible fealdad de los sustantivos adjetivados. Yo narro, tú narras, él narra ¿Quién narra lo que narra? ¿Quién ha narrado y quién narró? Lo que narre cada quien será narrando la narración particular con el narrar de todo punto, y que oculta realidades ajenas al narrador y relativas a lo narrado. La crónica es aventura y murmuración, historia, episodio y leyenda; relato que se queda en el relato del relato; tradición de la mentira adornada y realidad presentada por los hechos que concurre al cuento sin presenciar la honorable consistencia de prevenir el futuro de los personajes. La imaginación de los héroes y dictadores absolutos, en la grandeza del hombre por el devenir de sus escritos sin resolver oportunidades de síntomas y afecciones, es un puzle inacabado cuya solución laberíntica confluye en los espejos de una mirada inocente y pacífica, que relata e imagina, construye y elimina, rehace y devuelve el agua con agua y el fuego con fuego; siembra la tierra de sueños y piensa en los ángeles imaginando sus cielos. Como la eternidad imaginada sería imposible describirla, concluyo eternamente la verdad con su infinito.
El descubrimiento de la narración, contradictorio desde el fondo, es el monstruo inevitable de reproducir, voluminosa, la imaginación que duda de la cópula exacta. La abominación, abominable, fecunda la insatisfacción de un ideal en el misterio y la incomprensible fealdad de los sustantivos adjetivados. Yo narro, tú narras, él narra ¿Quién narra lo que narra? ¿Quién ha narrado y quién narró? Lo que narre cada quien será narrando la narración particular con el narrar de todo punto, y que oculta realidades ajenas al narrador y relativas a lo narrado. La crónica es aventura y murmuración, historia, episodio y leyenda; relato que se queda en el relato del relato; tradición de la mentira adornada y realidad presentada por los hechos que concurre al cuento sin presenciar la honorable consistencia de prevenir el futuro de los personajes. La imaginación de los héroes y dictadores absolutos, en la grandeza del hombre por el devenir de sus escritos sin resolver oportunidades de síntomas y afecciones, es un puzle inacabado cuya solución laberíntica confluye en los espejos de una mirada inocente y pacífica, que relata e imagina, construye y elimina, rehace y devuelve el agua con agua y el fuego con fuego; siembra la tierra de sueños y piensa en los ángeles imaginando sus cielos. Como la eternidad imaginada sería imposible describirla, concluyo eternamente la verdad con su infinito.