Homar Letargo
Poeta recién llegado
Los poemas siempre llegan de noche
Golpeándome los parietales
Quebrando anémicas ilusiones (ventanas)
Amamanto mis huesos con estúpidas sonrisas
Acumulando fuegos extendidos
En el vencido limbo de los balbuceos de las bocas
Me envuelvo en los senos de los veranos indomables
Donde van y vienen las hojas del olvido
Removiendo al aire
A las palabras atrapadas en los antiguos hedores de la lengua
Que dicen de ti
Que yo tenía un oído con el que podía
Escuchar el ladrido de tus ojos
Que dicen de mí
Que tú tenías una constelación geométrica
A donde llegaba yo exiliado
Por los quejidos
De una ciudad estropeada por semáforos y luces
Y que dice de los dos
Que somos imbéciles
Creyendo que el amor siempre nos amo.
Golpeándome los parietales
Quebrando anémicas ilusiones (ventanas)
Amamanto mis huesos con estúpidas sonrisas
Acumulando fuegos extendidos
En el vencido limbo de los balbuceos de las bocas
Me envuelvo en los senos de los veranos indomables
Donde van y vienen las hojas del olvido
Removiendo al aire
A las palabras atrapadas en los antiguos hedores de la lengua
Que dicen de ti
Que yo tenía un oído con el que podía
Escuchar el ladrido de tus ojos
Que dicen de mí
Que tú tenías una constelación geométrica
A donde llegaba yo exiliado
Por los quejidos
De una ciudad estropeada por semáforos y luces
Y que dice de los dos
Que somos imbéciles
Creyendo que el amor siempre nos amo.