Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Yo no puedo olvidar, al fin de la memoria recupero la visión momentánea que deviene en mi sufrir eterno.
Sergio (por que nunca vuelve llorando el río al manantial donde nació, extenderé a vos mis labios resecos de fiebre, y allí, sentirás temblar mi cuerpo, como un manojo de lirios bajo la hoz)
IMPIEDAD (o crónica de un sueño)
Sopla profundo en crudas tinieblas
como desde un halito polvoriento
la serpiente inmemorial del letargo
Bajo su muscular manto de piel anillada
comprimiendo la aterrada alma suspirante
que late debajo de mis ruinas andrajosas
Olvidado como una cruz dormida
apenas si oigo el aire de la aurora
sobre mi llanto temblando en polvo
Hundido aquí, en mi sepulcro oscuro
en mi vivir precario, ya sin horizontes
que me pierde en espesa y negra bruma
Viendo el dedo fatal, que todo lo señala
el que brilla entre las tablas del patíbulo
y que desde huesuda mano me condena
Vivo mi propia muerte, muerto en vida.
sin querer hacer real esa trágica salida
a esta profunda soledad, ya desmedida.
Serpiente, un día he de partirte en dos
dejare yertas tus cenizas miserables
y destrozare tus entrañas infecundas
Manos nupciales deshojaran tus pétalos
y te batirás siniestra, entre polvo yerto
liberando mi pulso de sombras de duelo.
Sopla profundo en crudas tinieblas
como desde un halito polvoriento
la serpiente inmemorial del letargo
Bajo su muscular manto de piel anillada
comprimiendo la aterrada alma suspirante
que late debajo de mis ruinas andrajosas
Olvidado como una cruz dormida
apenas si oigo el aire de la aurora
sobre mi llanto temblando en polvo
Hundido aquí, en mi sepulcro oscuro
en mi vivir precario, ya sin horizontes
que me pierde en espesa y negra bruma
Viendo el dedo fatal, que todo lo señala
el que brilla entre las tablas del patíbulo
y que desde huesuda mano me condena
Vivo mi propia muerte, muerto en vida.
sin querer hacer real esa trágica salida
a esta profunda soledad, ya desmedida.
Serpiente, un día he de partirte en dos
dejare yertas tus cenizas miserables
y destrozare tus entrañas infecundas
Manos nupciales deshojaran tus pétalos
y te batirás siniestra, entre polvo yerto
liberando mi pulso de sombras de duelo.
Sergio (por que nunca vuelve llorando el río al manantial donde nació, extenderé a vos mis labios resecos de fiebre, y allí, sentirás temblar mi cuerpo, como un manojo de lirios bajo la hoz)
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