IMPOSIBLE PRIMAVERA
Desde el monocromo bordoneo del abejorro
que irisa sus élitros con luz de luna
caen los copos amargos de la última nevada
lloran las almas doloridas por este insólito despertar
y los parvos verdecillos buscan en los anocheceres silencio.
Rumores de piedras rodantes
que inquieren la perfección de la forma
asemejan contrapuntos de antañonas arpas eólicas
las playas desmesuradas diseñan olas precisas
se agrandan las podredumbres en los cuerpos solitarios.
Debiera ser ya primavera pero las flores aún duermen
y los cantuesos cambian su nombre de pila
por el de tomillo borriquero alejando así el esplendor
de los aromas femeninos en sus llagas florecidas.
Yo duermo tal vez sueño tal vez yazgo en paralelo a la muerte
como crisálida envuelta en esplendores de seda
he rechazado en la noche a habitantes del fulgor
mensajeros lascivos de la imposible primavera
oigo en mi retiro boreal los ríos que arrastran
las hojas caídas del otoño, coloración sin vida,
joyas inertes que antes fueron juventud.
Escucho aterrorizado el crujido de las nuevas formas
que quieren trastocar la paz de mi mundo muerto
los hielos que caen al mar como a un catafalco supremo
los ardientes cuerpos de amantes
aquellos que rechacé en mi noche
y que en su entrega entonan la inasible melodía
de sus pieles que se frotan.
Debiera ser ya primavera
algún rayo de luz penetra en mi ataúd de dorada seda
y en la ciudad callan definitivamente
las notas de los últimos conciertos.
Ilust.: Khalil Chistee. Escultura con residuos plásticos.
Desde el monocromo bordoneo del abejorro
que irisa sus élitros con luz de luna
caen los copos amargos de la última nevada
lloran las almas doloridas por este insólito despertar
y los parvos verdecillos buscan en los anocheceres silencio.
Rumores de piedras rodantes
que inquieren la perfección de la forma
asemejan contrapuntos de antañonas arpas eólicas
las playas desmesuradas diseñan olas precisas
se agrandan las podredumbres en los cuerpos solitarios.
Debiera ser ya primavera pero las flores aún duermen
y los cantuesos cambian su nombre de pila
por el de tomillo borriquero alejando así el esplendor
de los aromas femeninos en sus llagas florecidas.
Yo duermo tal vez sueño tal vez yazgo en paralelo a la muerte
como crisálida envuelta en esplendores de seda
he rechazado en la noche a habitantes del fulgor
mensajeros lascivos de la imposible primavera
oigo en mi retiro boreal los ríos que arrastran
las hojas caídas del otoño, coloración sin vida,
joyas inertes que antes fueron juventud.
Escucho aterrorizado el crujido de las nuevas formas
que quieren trastocar la paz de mi mundo muerto
los hielos que caen al mar como a un catafalco supremo
los ardientes cuerpos de amantes
aquellos que rechacé en mi noche
y que en su entrega entonan la inasible melodía
de sus pieles que se frotan.
Debiera ser ya primavera
algún rayo de luz penetra en mi ataúd de dorada seda
y en la ciudad callan definitivamente
las notas de los últimos conciertos.
Ilust.: Khalil Chistee. Escultura con residuos plásticos.