BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Imposible territorio
de regreso inaudito
contemplación solitaria
destinada al abismo,
imposible territorio.
Camino cansado
por estrellas o aceites
derramados, con la voz
de un pretérito manchado,
camino, sinceramente, como
quién no hubiera caminado
nunca. Atrozmente
salvaje, manipulando ya
bellezas, absorbiendo derrotas,
o desánimos, en el pecho
transito con evoluciones de semilla.
Qué placer abandonar
todo aquello que hizo sufrir,
la carga de un mal matrimonio
hecho para entorpecer el silencio
de un niño, el dolor sin amor
de tanta furia imprevista.
Imposible territorio
prohibido a la vista,
lentamente, asesino
tu recuerdo infausto.
Deseo hoy morir
pero morir como quien
nunca comprendió
el por qué
el motivo o la razón.
De tanta vida
disuelta entre los brazos,
congestionada en base
a fuerzas contrarias,
desconectado del primer
pedestal de gloria, la visión
de luz de un mito desecho.
Y yo medito, sin mucho afán,
sobre la luz de un incendio
progenitor, sin mucha calidez,
antorchas derribadas al pie
de los acantilados.
Ya no pienso
excluyo el protector silencio,
las nubes y el grano de nuez
de un invierno desaforado.
Todo es dolor, muerte,
deseo hasta los muslos.
©
de regreso inaudito
contemplación solitaria
destinada al abismo,
imposible territorio.
Camino cansado
por estrellas o aceites
derramados, con la voz
de un pretérito manchado,
camino, sinceramente, como
quién no hubiera caminado
nunca. Atrozmente
salvaje, manipulando ya
bellezas, absorbiendo derrotas,
o desánimos, en el pecho
transito con evoluciones de semilla.
Qué placer abandonar
todo aquello que hizo sufrir,
la carga de un mal matrimonio
hecho para entorpecer el silencio
de un niño, el dolor sin amor
de tanta furia imprevista.
Imposible territorio
prohibido a la vista,
lentamente, asesino
tu recuerdo infausto.
Deseo hoy morir
pero morir como quien
nunca comprendió
el por qué
el motivo o la razón.
De tanta vida
disuelta entre los brazos,
congestionada en base
a fuerzas contrarias,
desconectado del primer
pedestal de gloria, la visión
de luz de un mito desecho.
Y yo medito, sin mucho afán,
sobre la luz de un incendio
progenitor, sin mucha calidez,
antorchas derribadas al pie
de los acantilados.
Ya no pienso
excluyo el protector silencio,
las nubes y el grano de nuez
de un invierno desaforado.
Todo es dolor, muerte,
deseo hasta los muslos.
©