DIEGO
Poeta adicto al portal
Me gustó escucharte porque tu voz es sutil conspiración.
Porque es rugir de hadas.
Porque es un descarado atentado terrorista.
Porque es elocuencia, emanación postrada ante los hombres en completa y cauta humildad.
Porque es oro en brazas con miel sobre bombones.
Porque es revelación, ramo de rosas acendradas.
Porque tu voz es hipnótica.
Porque es una horda de kurdos en revuelta.
Porque es condensación del arrullo de la lluvia en una célula de luz.
Porque tu voz es melancolía en revuelo.
Porque tu voz es imposible.
Porque tú eres imposible.
Porque eres sexy, casual, open-minded.
Porque eres un manantial.
Porque eres la perfecta apología para el silencio.
porque tienes las mejores caderas de todo el fin del mundo.
Porque no escuchas.
Porque tu voz basta para sublimarlo casi todo.
Porque nada más.
Porque tengo miedo de ti y de mí.
Porque tengo miedo en general.
Porque los masones tienen muchas respuestas pero no todas.
Porque eres otra respuesta.
Porque eres mil preguntas.
Porque tu voz convierte el lodo en mirra y devuelve la vista a los ciegos.
Porque es plomo con jengibre en té hierbabuena.
Porque es fuente universal de inspiración.
Porque había olvidado el cielo.
Porque tu voz es noche en picada.
Porque nada de lo anterior tiene sentido.
Porque nada es muy poco.
Porque nada tiene mucho sentido en general.
Porque no sé.
Porque el trasfondo en una maleta de Marruecos en el ferry de África a Europa carga 3 kilos de hachís y varias esperanzas.
Porque tu voz hace que olvide muchas otras cosas.
Porque estoy nervioso y me pones nervioso.
Porque me gustan las cosas traducidas en destellos.
Porque canto cuando estoy sólo.
Porque me haces escribir.
Porque no tengo idea.
Porque eres mucho más que un pretexto.
Porque me gustas.
Porque estoy cansado de esperar.
Porque es el remedio más atinado para mi ansiedad.
Porque soy un farsante.
Porque no entiendo nada y porque seguiré sin entender.
Porque a veces te quiero arrancar la cabeza.
Porque no tengo un sueño más acariciado que el besarte.
Porque me obligas a exhibirme y no lo sabes.
En fin
porque sí.
Porque es rugir de hadas.
Porque es un descarado atentado terrorista.
Porque es elocuencia, emanación postrada ante los hombres en completa y cauta humildad.
Porque es oro en brazas con miel sobre bombones.
Porque es revelación, ramo de rosas acendradas.
Porque tu voz es hipnótica.
Porque es una horda de kurdos en revuelta.
Porque es condensación del arrullo de la lluvia en una célula de luz.
Porque tu voz es melancolía en revuelo.
Porque tu voz es imposible.
Porque tú eres imposible.
Porque eres sexy, casual, open-minded.
Porque eres un manantial.
Porque eres la perfecta apología para el silencio.
porque tienes las mejores caderas de todo el fin del mundo.
Porque no escuchas.
Porque tu voz basta para sublimarlo casi todo.
Porque nada más.
Porque tengo miedo de ti y de mí.
Porque tengo miedo en general.
Porque los masones tienen muchas respuestas pero no todas.
Porque eres otra respuesta.
Porque eres mil preguntas.
Porque tu voz convierte el lodo en mirra y devuelve la vista a los ciegos.
Porque es plomo con jengibre en té hierbabuena.
Porque es fuente universal de inspiración.
Porque había olvidado el cielo.
Porque tu voz es noche en picada.
Porque nada de lo anterior tiene sentido.
Porque nada es muy poco.
Porque nada tiene mucho sentido en general.
Porque no sé.
Porque el trasfondo en una maleta de Marruecos en el ferry de África a Europa carga 3 kilos de hachís y varias esperanzas.
Porque tu voz hace que olvide muchas otras cosas.
Porque estoy nervioso y me pones nervioso.
Porque me gustan las cosas traducidas en destellos.
Porque canto cuando estoy sólo.
Porque me haces escribir.
Porque no tengo idea.
Porque eres mucho más que un pretexto.
Porque me gustas.
Porque estoy cansado de esperar.
Porque es el remedio más atinado para mi ansiedad.
Porque soy un farsante.
Porque no entiendo nada y porque seguiré sin entender.
Porque a veces te quiero arrancar la cabeza.
Porque no tengo un sueño más acariciado que el besarte.
Porque me obligas a exhibirme y no lo sabes.
En fin
porque sí.