Alma etérea
Poeta fiel al portal
Hay palabras invasoras
no hay lugar al que no accedan
la melodía dulce que visten las vuelve líquido
se filtran por las rojas hendiduras,
avanzan
lenguas emergen como látigos de seda,
acarician despacio el contorno del ombligo
estambres temblorosos son ahora los vellos
ya no hay refugio,
no hay defensa
y se fascina la piel,
y los oídos,
con las mucosas turgentes y sabias
por yacer desde siempre con demonios
en la delicia de todos los destierros
no hay lugar al que no accedan
la melodía dulce que visten las vuelve líquido
se filtran por las rojas hendiduras,
avanzan
lenguas emergen como látigos de seda,
acarician despacio el contorno del ombligo
estambres temblorosos son ahora los vellos
ya no hay refugio,
no hay defensa
y se fascina la piel,
y los oídos,
con las mucosas turgentes y sabias
por yacer desde siempre con demonios
en la delicia de todos los destierros