In extremis-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Escucho música

tan lánguida como un violín

recientemente implantado

en tristes cédulas de mercado-

estampado circular, con sus células

inveteradas trafico el órgano sexual

que manejo con espléndida flor de agua.

Y la luna, qué decir, qué averiguar de ella?
Sus hilos perfumados exigen vestigios


sus rocas estridentes anuncian crímenes

sus fosas excavadas reciben el ímpetu de la tempestad

y los besos se declaran en estupendas lápidas inservibles.

No me importa, lo juro, este lenguaje

inicial y estúpido, que fraguan dos elfos

territoriales en fantasmales cuadros como esencias

de polen arremetidas entre sus sábanas ornamentales.

Declino el poder lo mancho de luna

lo transito con enérgico desdén

lo machaco lo rindo a través de silencios de acacia

y túneles que nunca más han de vestirse de negro temblor

despido sugerencias mensajes de oreja embotellada

esplendor de la hiedra que investigo con desprecio

y una oreja, un latido originario, un labio acosado

siempre presiente su propia defunción semestral.

©
 
Escucho música

tan lánguida como un violín

recientemente implantado

en tristes cédulas de mercado-

estampado circular, con sus células

inveteradas trafico el órgano sexual

que manejo con espléndida flor de agua.

Y la luna, qué decir, qué averiguar de ella?
Sus hilos perfumados exigen vestigios


sus rocas estridentes anuncian crímenes

sus fosas excavadas reciben el ímpetu de la tempestad

y los besos se declaran en estupendas lápidas inservibles.

No me importa, lo juro, este lenguaje

inicial y estúpido, que fraguan dos elfos

territoriales en fantasmales cuadros como esencias

de polen arremetidas entre sus sábanas ornamentales.

Declino el poder lo mancho de luna

lo transito con enérgico desdén

lo machaco lo rindo a través de silencios de acacia

y túneles que nunca más han de vestirse de negro temblor

despido sugerencias mensajes de oreja embotellada

esplendor de la hiedra que investigo con desprecio

y una oreja, un latido originario, un labio acosado

siempre presiente su propia defunción semestral.

©
Grata lectura, saludos.
 

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