In-lágrimas de rencor

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa
Incendiamos cada pradera. Y no de pasión precisamente. De desconfianza. De acusaciones. De interpretaciones personales por sobre lo que declarábamos el uno al otro. Así no puede haber amistad, amor, cariño. Menos aún respeto. Nada. Así no puede haber nada.

Incendiamos cada montaña. No con besos precisamente. Con maltratos. Con dedos buscando llagas para introducirse en ellas. Con el arma presta y el veneno preparado. Nos incendiamos el uno al otro cada noche, día, cada madrugada. Con palabras. Con silencios abandonos. Y no valió pasado. De nada sirvieron los momentos de gloria compartida. Nos incendiamos hasta el aniquilamiento o la huida.

Y ahora solo queda dolor. Dolor y miedo. Y deseos de volver y deseos de no volver nunca, mezclados entre las maldiciones ensangrentadas de las tardes mirando volar a los pelícanos. Y resentimiento de ver que los dolores duran poco para algunxs… demasiado poco. O nada. O no existieron. Y rabia de constatar que a uno sí le duele lo que al otro u otra no. Y más resentimiento. Y lágrimas que no se lloran, por orgullo, sino que se vierten como ácido en el frasco del rencor.

Diciembre, ¡jajaja! Diciembre.

Ahí estás. Como si nada. Una curita sobre el dedo de escribir y ya. Ya pasó todo. Pero mientras, otros siguen recogiendo sus propios despojos muertos a ver si rearman algo, algún extraño muñeco fránkestein, con los restos marchitos calcinados.

Debe ser que diciembre borra, o que todo era tan superficial que se lo llevó la primera brisa del verano y diciembre ya no tuvo que ocuparse de nada. Debe ser que diciembre sana, como un médico. Panacea, tónico de charleros ambulantes en carretas por los pueblos perdidos del mundo.

Van nueve días con nueve malditas noches desde aquello. ¡Tenía que ser diciembre!


Diciembre tenía que ser, y 2017.
 
Última edición:
Diciembre, último mes del año y marcado por especiales celebraciones, agiganta los sentimientos y las emociones. Un relato vívido de los colores de un desencuentro!! Felicitaciones por este estupendo trabajo!! Un abrazo, amigo poeta. Felices Fiestas!!! :)

Muchas gracias, compañero. Un saludo cordial desde esta Caracas en extraña y opaca navidad. Felices fiestas (si es que se puede) para usted.
 
Incendiamos cada pradera. Y no de pasión precisamente. De desconfianza. De acusaciones. De interpretaciones personales por sobre lo que declarábamos el uno al otro. Así no puede haber amistad, amor, cariño. Menos aún respeto. Nada. Así no puede haber nada.

Incendiamos cada montaña. No con besos precisamente. Con maltratos. Con dedos buscando llagas para introducirse en ellas. Con el arma presta y el veneno preparado. Nos incendiamos el uno al otro cada noche, día, cada madrugada. Con palabras. Con silencios abandonos. Y no valió pasado. De nada sirvieron los momentos de gloria compartida. Nos incendiamos hasta el aniquilamiento o la huida.

Y ahora solo queda dolor. Dolor y miedo. Y deseos de volver y deseos de no volver nunca, mezclados entre las maldiciones ensangrentadas de las tardes mirando volar a los pelícanos. Y resentimiento de ver que los dolores duran poco para algunxs… demasiado poco. O nada. O no existieron. Y rabia de constatar que a uno sí le duele lo que al otro u otra no. Y más resentimiento. Y lágrimas que no se lloran, por orgullo, sino que se vierten como ácido en el frasco del rencor.

Diciembre, ¡jajaja! Diciembre.

Ahí estás. Como si nada. Una curita sobre el dedo de escribir y ya. Ya pasó todo. Pero mientras, otros siguen recogiendo sus propios despojos muertos a ver si rearman algo, algún extraño muñeco fránkestein, con los restos marchitos calcinados.

Debe ser que diciembre borra, o que todo era tan superficial que se lo llevó la primera brisa del verano y diciembre ya no tuvo que ocuparse de nada. Debe ser que diciembre sana, como un médico. Panacea, tónico de charleros ambulantes en carretas por los pueblos perdidos del mundo.

Van nueve días con nueve malditas noches desde aquello. ¡Tenía que ser diciembre!


Diciembre tenía que ser, y 2017.
Que profundas imágenes, llenas de melancolía, grato leerte
 
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Poema o Prosa RESCATADA

Poemas, publicados como mímino un año antes del mes de valoración que en su día pasaron desapercibidos y no fueron premiados; o poemas que fueron publicados en foros que no son objeto de valoración por el jurado. Se seleccionan y otorgan por la administración entre las propuestas que hagan los ojeadores y, a falta de estos, entre las propuestas que podrán realizar moderadores, jurados, usuarios o a criterio de la propia administración.



Muchas FELICIDADES
MUNDOPOESIA.COM
 
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Poema o Prosa RESCATADA

Poemas, publicados como mímino un año antes del mes de valoración que en su día pasaron desapercibidos y no fueron premiados; o poemas que fueron publicados en foros que no son objeto de valoración por el jurado. Se seleccionan y otorgan por la administración entre las propuestas que hagan los ojeadores y, a falta de estos, entre las propuestas que podrán realizar moderadores, jurados, usuarios o a criterio de la propia administración.



Muchas FELICIDADES

MUNDOPOESIA.COM
Muchísimas gracias...
 
Incendiamos cada pradera. Y no de pasión precisamente. De desconfianza. De acusaciones. De interpretaciones personales por sobre lo que declarábamos el uno al otro. Así no puede haber amistad, amor, cariño. Menos aún respeto. Nada. Así no puede haber nada.

Incendiamos cada montaña. No con besos precisamente. Con maltratos. Con dedos buscando llagas para introducirse en ellas. Con el arma presta y el veneno preparado. Nos incendiamos el uno al otro cada noche, día, cada madrugada. Con palabras. Con silencios abandonos. Y no valió pasado. De nada sirvieron los momentos de gloria compartida. Nos incendiamos hasta el aniquilamiento o la huida.

Y ahora solo queda dolor. Dolor y miedo. Y deseos de volver y deseos de no volver nunca, mezclados entre las maldiciones ensangrentadas de las tardes mirando volar a los pelícanos. Y resentimiento de ver que los dolores duran poco para algunxs… demasiado poco. O nada. O no existieron. Y rabia de constatar que a uno sí le duele lo que al otro u otra no. Y más resentimiento. Y lágrimas que no se lloran, por orgullo, sino que se vierten como ácido en el frasco del rencor.

Diciembre, ¡jajaja! Diciembre.

Ahí estás. Como si nada. Una curita sobre el dedo de escribir y ya. Ya pasó todo. Pero mientras, otros siguen recogiendo sus propios despojos muertos a ver si rearman algo, algún extraño muñeco fránkestein, con los restos marchitos calcinados.

Debe ser que diciembre borra, o que todo era tan superficial que se lo llevó la primera brisa del verano y diciembre ya no tuvo que ocuparse de nada. Debe ser que diciembre sana, como un médico. Panacea, tónico de charleros ambulantes en carretas por los pueblos perdidos del mundo.

Van nueve días con nueve malditas noches desde aquello. ¡Tenía que ser diciembre!


Diciembre tenía que ser, y 2017.


Gracias al merito otorgado leí esta prosa, un escenario que al parecer tiene muchas sucursales.
César de nuevo te dejo mi enhorabuena, gracias por compartir con nosotros.
Mi primaveral abrazo no te falte.


F86.gif
 
Gracias al merito otorgado leí esta prosa, un escenario que al parecer tiene muchas sucursales.
César de nuevo te dejo mi enhorabuena, gracias por compartir con nosotros.
Mi primaveral abrazo no te falte.


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Tu primaveral abrazo está. Gracias por venir tú a darlo, a compartir tus abrazos. Paso por un periodo de poco verso escrito, mucha poesía vivida. Pero la poesía siempre ha hecho conmigo lo que ella ha querido.

Espero estés bien ... Me dijo un zuliano que en estos días días la temperatura les había llegado a 56 grados centígrados. No sé si estaría exagerando, ojalá que sí. Son como demasiados grados para poder vivir feliz.
 
Tu primaveral abrazo está. Gracias por venir tú a darlo, a compartir tus abrazos. Paso por un periodo de poco verso escrito, mucha poesía vivida. Pero la poesía siempre ha hecho conmigo lo que ella ha querido.

Espero estés bien ... Me dijo un zuliano que en estos días días la temperatura les había llegado a 56 grados centígrados. No sé si estaría exagerando, ojalá que sí. Son como demasiados grados para poder vivir feliz.

Buenooo César, ya sabes lo exagerados que somos los zulianos, pero es muy cierto que se ha elevado mucho la temperatura, tengo entendido alcanzo 51 grados centígrados, en nuestras casas que demás esta decir están bajo sombra, yo acerque el termómetro a la ventana y se colgó hasta el final, pensé estaba dañado "vivir feliz" y a dieta eléctrica en una ciudad como esta es probar nuestro poder para inventar chistes...y lo hacemos.
Espero y deseo la poesía que estas viviendo sea plena de lindos momentos pese a todo, bueno, yo me invento primaveras y sigo compartiendo mis abrazos.
 
Buenooo César, ya sabes lo exagerados que somos los zulianos, pero es muy cierto que se ha elevado mucho la temperatura, tengo entendido alcanzo 51 grados centígrados, en nuestras casas que demás esta decir están bajo sombra, yo acerque el termómetro a la ventana y se colgó hasta el final, pensé estaba dañado "vivir feliz" y a dieta eléctrica en una ciudad como esta es probar nuestro poder para inventar chistes...y lo hacemos.
Espero y deseo la poesía que estas viviendo sea plena de lindos momentos pese a todo, bueno, yo me invento primaveras y sigo compartiendo mis abrazos.

Estuve hace un par de meses en Maracaibo y realmente era grave lo del servicio eléctrico. ¡Solo seis horas de electricidad cada día y a veces ni eso!
Sí, tienen todo el mérito del mundo ustedes.

Respecto al calor, sé que ustedes han lidiado toda la vida con él.

Que te sigan quedando hermosas tus primaveras, Poeta. Y ojalá nunca se te terminen los abrazos.

Un beso hasta donde estás.
 
Incendiamos cada pradera. Y no de pasión precisamente. De desconfianza. De acusaciones. De interpretaciones personales por sobre lo que declarábamos el uno al otro. Así no puede haber amistad, amor, cariño. Menos aún respeto. Nada. Así no puede haber nada.

Incendiamos cada montaña. No con besos precisamente. Con maltratos. Con dedos buscando llagas para introducirse en ellas. Con el arma presta y el veneno preparado. Nos incendiamos el uno al otro cada noche, día, cada madrugada. Con palabras. Con silencios abandonos. Y no valió pasado. De nada sirvieron los momentos de gloria compartida. Nos incendiamos hasta el aniquilamiento o la huida.

Y ahora solo queda dolor. Dolor y miedo. Y deseos de volver y deseos de no volver nunca, mezclados entre las maldiciones ensangrentadas de las tardes mirando volar a los pelícanos. Y resentimiento de ver que los dolores duran poco para algunxs… demasiado poco. O nada. O no existieron. Y rabia de constatar que a uno sí le duele lo que al otro u otra no. Y más resentimiento. Y lágrimas que no se lloran, por orgullo, sino que se vierten como ácido en el frasco del rencor.

Diciembre, ¡jajaja! Diciembre.

Ahí estás. Como si nada. Una curita sobre el dedo de escribir y ya. Ya pasó todo. Pero mientras, otros siguen recogiendo sus propios despojos muertos a ver si rearman algo, algún extraño muñeco fránkestein, con los restos marchitos calcinados.

Debe ser que diciembre borra, o que todo era tan superficial que se lo llevó la primera brisa del verano y diciembre ya no tuvo que ocuparse de nada. Debe ser que diciembre sana, como un médico. Panacea, tónico de charleros ambulantes en carretas por los pueblos perdidos del mundo.

Van nueve días con nueve malditas noches desde aquello. ¡Tenía que ser diciembre!


Diciembre tenía que ser, y 2017.
Todo inscrito en ese diciembre, en una temporalidad donde
vas desnudando aspectos que en la primera parte se comprimen
errante y en la segunda como dudas. eso produce como una
dejacion transparente para que el escrtos excite el renglon de
sus expresiones tristes.
muy bello. saludos amables de luzyabsenta
 

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