Pilar Molina
Poeta recién llegado
Conservo los esbozos de una novela por concluir,
sin darme cuenta,
mientras hablaba,
el tema fue sobradamente estudiado,
abandoné las cuestiones de la lluvia
el céfiro y el sol,
y recurrí inexorable a nuestras inagotables charlas.
La expresión sosegada de tu aspecto
travesaba ligera el petrificado aire,
paseándose inmóvil por fábulas
que se recrean en sintéticos detalles,
besando sólo a ciertas horas
y en lugares aprobados por la estupidez del prójimo.
Me siento apto para crear personajes secundarios,
potestad para hurgar en ambiguos escarceos con terceros amantes,
hacer sentir la armonía de una frase
inmortalizando la voluntad crítica del perro y su correa.
Dejo para un posterior prólogo
las ruinas encontradas en la tinta de mi sombrero,
que cansado de danzar en el reloj de la escalera,
entabló amistad con los búcaros
que dormitaban en el viejo vestíbulo.
PILAR MOLINA
sin darme cuenta,
mientras hablaba,
el tema fue sobradamente estudiado,
abandoné las cuestiones de la lluvia
el céfiro y el sol,
y recurrí inexorable a nuestras inagotables charlas.
La expresión sosegada de tu aspecto
travesaba ligera el petrificado aire,
paseándose inmóvil por fábulas
que se recrean en sintéticos detalles,
besando sólo a ciertas horas
y en lugares aprobados por la estupidez del prójimo.
Me siento apto para crear personajes secundarios,
potestad para hurgar en ambiguos escarceos con terceros amantes,
hacer sentir la armonía de una frase
inmortalizando la voluntad crítica del perro y su correa.
Dejo para un posterior prólogo
las ruinas encontradas en la tinta de mi sombrero,
que cansado de danzar en el reloj de la escalera,
entabló amistad con los búcaros
que dormitaban en el viejo vestíbulo.
PILAR MOLINA