Raúl Castillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
[FONT="]No puedo,[FONT="] seguirte cautivo y callado
[FONT="]desde los helechos verdes y pardos,
[FONT="]en mi abismado reclusos.
[FONT="]Ni evocar, tu arcano universo,
[FONT="]donde moran tus ojos, enterrados por años.
[FONT="]No puedo, seguirte en huellas cobardes,
[FONT="]que ya no sienten tus pasos,
[FONT="]aunque las Damas de noche mueran
[FONT="]y se arrastren por el campo,
[FONT="]impregnando su perfume,
[FONT="]en la suela misma que las ha derrumbado.
[FONT="]No puedo, navegar hacia lagunas de cauces inertes,
[FONT="]quebradas de luminoso vientre,
[FONT="]vertientes de ofuscación y resquebrajo.
[FONT="]No puedo, seguir tu voz, su embestida,
[FONT="]por galerías de su caudaloso afluente,
[FONT="]sin susurrar al silencio, de tu distante galaxia.
[FONT="]desde los helechos verdes y pardos,
[FONT="]en mi abismado reclusos.
[FONT="]Ni evocar, tu arcano universo,
[FONT="]donde moran tus ojos, enterrados por años.
[FONT="]No puedo, seguirte en huellas cobardes,
[FONT="]que ya no sienten tus pasos,
[FONT="]aunque las Damas de noche mueran
[FONT="]y se arrastren por el campo,
[FONT="]impregnando su perfume,
[FONT="]en la suela misma que las ha derrumbado.
[FONT="]No puedo, navegar hacia lagunas de cauces inertes,
[FONT="]quebradas de luminoso vientre,
[FONT="]vertientes de ofuscación y resquebrajo.
[FONT="]No puedo, seguir tu voz, su embestida,
[FONT="]por galerías de su caudaloso afluente,
[FONT="]sin susurrar al silencio, de tu distante galaxia.
Archivos adjuntos
Última edición:
::