lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
A ritmo de cielo resuenan los ecos
de un viento azul, de un quejido lejano
que aproxima su aliento de herrumbre
a las estancadas aguas del deseo.
Quietud en el día, en sus horas dormidas,
estancia prolongada en un laberinto sin paredes,
la incierta espera velando el solitario instante...
unos ojos perdidos en el insondable misterio.
Y se escucha el tamborileo incesante
en la febril mente, en la escurridiza mirada,
sin que nadie pueda apartar sus pasos
del abismo oscuro del tiempo.
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