InCierto

Ciela:
Y si un día vuelves la cara hacia atrás y te das cuenta de la estela de versos conque cubriste el camino, y te llenas de nostalgia, y te decides a dejar tu marasmo, no te tardes, regresa. El mar no deja de ser mar, en calma o agitado. ¡Vuelve! Hasta siempre.
 
Ay Ciela!!! que manera de vertirse el tintero de tu pluma. Estos versos se lazan tan suave y tan certeros, que dan justo en la diana del contingente que impalpable nos da la certeza de vivir...Si, si!! este encuentro con tus letras ha sido maravilloso, siempre es así mi bella!!!

Gusto recorrerlos..

Besos hermosa amiga te lleguen con todo mi afecto...

Siempre...

Camelia
 
A veces no se pretende más cosa que el de sacar todo aquello que sentimos, más sin embargo cuando el silencio se adueña de todo cualquier espacio le queda pequeño.
Este poema es muy significativo ya que es más que vida, es crecimiento, es renacimiento...
Un gusto enorme leerte Cielota, un besote y un abrazo fuertísimo.
 
In Cierto



Hace mucho que no escribís –me dijeron -.



No es cierto.



Y sin embargo,



es cierto.




Últimamente escribo
con tinta invisible
-peregrina -
en el desparramo irrefrenable
de los días.

AdVierto verbos y relieves
en las fronteras del aire.
Por eso me desoriento
hasta en las calles corrientes
en las que nadie se pierde.
O tal vez son las esquinas,
las que se pierden en mí:
extranjeras
de cotidianeidades.

De la cosa más rotunda
y concreta
- hasta del hastío
de las ciudades –
veo brotar
la moldura
inquietante.
Así, cito al silencio
entre corcheas del agua
y entre las llaves
del aura.

“La Palabra mata a la Cosa”,
yo aNoto, sin embargo,
lo que vive, innombrable.

Musito futuribles
de eventuales metáforas
y así se va escribiendo
-solita y sola –
la existencia,
a deshoras.

Desde la nimiedad
de mi silencio,
me ha invadido una frase:
ya no me permitiré
nuevos derrames.
Me la sustrajo,
eficaz,
una ladrona. Una mujer cansada
del contexto apoético.
Cómo no dejar que se marche
con el verso improbable
sustituto de angustias
y de oleajes.




Hace mucho que no escribís –me dijeron -.



Y es cierto.



Pero no es cierto.


Los que escriben raramente viven... Otros viven porque esbriben -a veces la vida es casi probable-. Algunos otros creen que su vida esta siendo escrita por invisible mano mecanica y juegan a engañar a las Parcas con una que otra vuelta de tuerca... Otros nunca escriben porque la vida los distrae de ello... un duende sonámbulo los posee por la noche (así lo creía Lorca, el Endemoniado) para musitar al oído muchas cosas de la vida que la diaria muerte no comprende.
Siempre hay algo que decir en torno atu poesía, querida amiga, por eso se sabe que es invaluable.
Te abrazo.
 
y uno dice -por fin escribí algo- pero luego se encuentra el lujo de lo que no escribes y carambas, no queda más que aplaudir

un abrazo fuerte mi querida amiga, es excelente como siempre


In Cierto



Hace mucho que no escribís –me dijeron -.



No es cierto.



Y sin embargo,



es cierto.




Últimamente escribo
con tinta invisible
-peregrina -
en el desparramo irrefrenable
de los días.

AdVierto verbos y relieves
en las fronteras del aire.
Por eso me desoriento
hasta en las calles corrientes
en las que nadie se pierde.
O tal vez son las esquinas,
las que se pierden en mí:
extranjeras
de cotidianeidades.

De la cosa más rotunda
y concreta
- hasta del hastío
de las ciudades –
veo brotar
la moldura
inquietante.
Así, cito al silencio
entre corcheas del agua
y entre las llaves
del aura.

“La Palabra mata a la Cosa”,
yo aNoto, sin embargo,
lo que vive, innombrable.

Musito futuribles
de eventuales metáforas
y así se va escribiendo
-solita y sola –
la existencia,
a deshoras.

Desde la nimiedad
de mi silencio,
me ha invadido una frase:
ya no me permitiré
nuevos derrames.
Me la sustrajo,
eficaz,
una ladrona. Una mujer cansada
del contexto apoético.
Cómo no dejar que se marche
con el verso improbable
sustituto de angustias
y de oleajes.




Hace mucho que no escribís –me dijeron -.



Y es cierto.




Pero no es cierto.

 
Aquí florece la certeza
de lo cierto y de lo incierto
la metáfora aflora
entre laberintos y calles
en el cielo, en lo efímero en lo grande
lo elocuente y lo sombrío,
pero deja que se derrame la tinta
para qué privarnos de tanta belleza
que queda alojada en pergamino de oro.
Exquisita precisamente esa imagen
nos invita a volar en esa fantasía poética
el poeta es el actor y los lectores
sus fieles espectadores.
Grandioso Ciela bella
un poema de lujo
Mi Admiración con mayúscula
y aplausos que suenen en todo el teatro.
Un abrazote en la distancia.
Ligia
 
In Cierto



Hace mucho que no escribís –me dijeron -.



No es cierto.



Y sin embargo,



es cierto.




Últimamente escribo
con tinta invisible
-peregrina -
en el desparramo irrefrenable
de los días.

AdVierto verbos y relieves
en las fronteras del aire.
Por eso me desoriento
hasta en las calles corrientes
en las que nadie se pierde.
O tal vez son las esquinas,
las que se pierden en mí:
extranjeras
de cotidianeidades.

De la cosa más rotunda
y concreta
- hasta del hastío
de las ciudades –
veo brotar
la moldura
inquietante.
Así, cito al silencio
entre corcheas del agua
y entre las llaves
del aura.

“La Palabra mata a la Cosa”,
yo aNoto, sin embargo,
lo que vive, innombrable.

Musito futuribles
de eventuales metáforas
y así se va escribiendo
-solita y sola –
la existencia,
a deshoras.

Desde la nimiedad
de mi silencio,
me ha invadido una frase:
ya no me permitiré
nuevos derrames.
Me la sustrajo,
eficaz,
una ladrona. Una mujer cansada
del contexto apoético.
Cómo no dejar que se marche
con el verso improbable
sustituto de angustias
y de oleajes.




Hace mucho que no escribís –me dijeron -.



Y es cierto.



Pero no es cierto.

tristes letras, un pasaje lleno de soledad besos
 
In Cierto



Hace mucho que no escribís –me dijeron -.


No es cierto.


Y sin embargo,


es cierto.




Últimamente escribo
con tinta invisible
-peregrina -
en el desparramo irrefrenable
de los días.

AdVierto verbos y relieves
en las fronteras del aire.
Por eso me desoriento
hasta en las calles corrientes
en las que nadie se pierde.
O tal vez son las esquinas,
las que se pierden en mí:
extranjeras
de cotidianeidades.

De la cosa más rotunda
y concreta
- hasta del hastío
de las ciudades –
veo brotar
la moldura
inquietante.
Así, cito al silencio
entre corcheas del agua
y entre las llaves
del aura.

“La Palabra mata a la Cosa”,
yo aNoto, sin embargo,
lo que vive, innombrable.

Musito futuribles
de eventuales metáforas
y así se va escribiendo
-solita y sola –
la existencia,
a deshoras.

Desde la nimiedad
de mi silencio,
me ha invadido una frase:
ya no me permitiré
nuevos derrames.
Me la sustrajo,
eficaz,
una ladrona. Una mujer cansada
del contexto apoético.
Cómo no dejar que se marche
con el verso improbable
sustituto de angustias
y de oleajes.




Hace mucho que no escribís –me dijeron -.


Y es cierto.


Pero no es cierto.


Esto es aire, esto es el aire necesario para volver a escribir, no te voy a agradecer que lo hayas escrito, te voy a agradecer todo lo que aún te falta escribir, así seguimos aprendiendo de vos, GraCiela de por allá, te extrañaba tanto!

Pero bueno acá estoy, dispuesto a matarme, digo meterme en tus letras, MAESTRA.

Saludos

Brujo
 
Ciela, que te puedo decir, he pasado dando una visita, y he hallado èsta hermosura, como desnudas el alma, y queda tan al aire qque uno se refleja.

mi abrazo màs sincero y mi admiraciòn.


In Cierto



Hace mucho que no escribís –me dijeron -.


No es cierto.


Y sin embargo,


es cierto.




Últimamente escribo
con tinta invisible
-peregrina -
en el desparramo irrefrenable
de los días.

AdVierto verbos y relieves
en las fronteras del aire.
Por eso me desoriento
hasta en las calles corrientes
en las que nadie se pierde.
O tal vez son las esquinas,
las que se pierden en mí:
extranjeras
de cotidianeidades.

De la cosa más rotunda
y concreta
- hasta del hastío
de las ciudades –
veo brotar
la moldura
inquietante.
Así, cito al silencio
entre corcheas del agua
y entre las llaves
del aura.

“La Palabra mata a la Cosa”,
yo aNoto, sin embargo,
lo que vive, innombrable.

Musito futuribles
de eventuales metáforas
y así se va escribiendo
-solita y sola –
la existencia,
a deshoras.

Desde la nimiedad
de mi silencio,
me ha invadido una frase:
ya no me permitiré
nuevos derrames.
Me la sustrajo,
eficaz,
una ladrona. Una mujer cansada
del contexto apoético.
Cómo no dejar que se marche
con el verso improbable
sustituto de angustias
y de oleajes.




Hace mucho que no escribís –me dijeron -.


Y es cierto.


Pero no es cierto.
 
La nochecita helada tiene sus virtudes. Parece que algo había escrito y más allá de sus incertidumbres, produjo cosecha de resonancias. Qué cosas dicen, qué cosas. Sólo escribiría para reencontrarlos como ahora, infinitas veces. Cuánto valoro este espacio y esta modalidad de "vínculo"... es ponerle carnada a los afectos, de tantos afectos. Los leí a todos, me emocioné con cada una de sus emociones. Se las agradezco con la tinta más sanguínea del mío cuore. Muchas gracias por la dulce panzada que me han permitido dar renglón tras renglón... gracias por sus generosas receptividades. Abrazos sin fin...
 
No, no es cierto...
es incierto el que dejes de escribir.
y regalarnos de tus joyas hechas versos

Aplausotes y un abrazo grande amiga bella
de vuelta a las letras ciertas.
 
In Cierto



Hace mucho que no escribís –me dijeron -.


No es cierto.


Y sin embargo,


es cierto.




Últimamente escribo
con tinta invisible
-peregrina -
en el desparramo irrefrenable
de los días.

AdVierto verbos y relieves
en las fronteras del aire.
Por eso me desoriento
hasta en las calles corrientes
en las que nadie se pierde.
O tal vez son las esquinas,
las que se pierden en mí:
extranjeras
de cotidianeidades.

De la cosa más rotunda
y concreta
- hasta del hastío
de las ciudades –
veo brotar
la moldura
inquietante.
Así, cito al silencio
entre corcheas del agua
y entre las llaves
del aura.

“La Palabra mata a la Cosa”,
yo aNoto, sin embargo,
lo que vive, innombrable.

Musito futuribles
de eventuales metáforas
y así se va escribiendo
-solita y sola –
la existencia,
a deshoras.

Desde la nimiedad
de mi silencio,
me ha invadido una frase:
ya no me permitiré
nuevos derrames.
Me la sustrajo,
eficaz,
una ladrona. Una mujer cansada
del contexto apoético.
Cómo no dejar que se marche
con el verso improbable
sustituto de angustias
y de oleajes.




Hace mucho que no escribís –me dijeron -.


Y es cierto.


Pero no es cierto.


yo sé qué no soy el único
pero me siento parido
entre tus versos

Saludos

Brujo
 
In Cierto



Hace mucho que no escribís –me dijeron -.



No es cierto.



Y sin embargo,



es cierto.




Últimamente escribo
con tinta invisible
-peregrina -
en el desparramo irrefrenable
de los días.

AdVierto verbos y relieves
en las fronteras del aire.
Por eso me desoriento
hasta en las calles corrientes
en las que nadie se pierde.
O tal vez son las esquinas,
las que se pierden en mí:
extranjeras
de cotidianeidades.

De la cosa más rotunda
y concreta
- hasta del hastío
de las ciudades –
veo brotar
la moldura
inquietante.
Así, cito al silencio
entre corcheas del agua
y entre las llaves
del aura.

“La Palabra mata a la Cosa”,
yo aNoto, sin embargo,
lo que vive, innombrable.

Musito futuribles
de eventuales metáforas
y así se va escribiendo
-solita y sola –
la existencia,
a deshoras.

Desde la nimiedad
de mi silencio,
me ha invadido una frase:
ya no me permitiré
nuevos derrames.
Me la sustrajo,
eficaz,
una ladrona. Una mujer cansada
del contexto apoético.
Cómo no dejar que se marche
con el verso improbable
sustituto de angustias
y de oleajes.




Hace mucho que no escribís –me dijeron -.



Y es cierto.



Pero no es cierto.
La huella de las palabras entre esos espacios desmaquilados donde el
asombro deja esa ductil melancolia de la obra. excelente.
saludos de luzyabsenta
 

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