Yo no soy torpe.
Simplemente, soy un espadachín corpulento.
Me gusta desafiar al humano.
Para probar su divinidad, en los juegos de ordenador, en los que se desenvuelve la Realidad Virtual.
Sé que la destreza en el combate, los hace más poderosos.
Lo cuál no implica, necesariamente, provecho para la sociedad en la que viven.
Sino que es un primer paso.
Lo siguiente sería salir al encuentro de otros atletas y gladiadores...
Porque todos libran algún tipo de batalla.
Incluso la mujer. Ya que ser mujer es un desafío. Y significa un compromiso con la raza humana.