Álex Hernández
Poeta recién llegado
Que si te pido que vuelvas
es para curar mis penas,
que sigo yendo de bar en bar
levantando faldas al compás del viento.
Que te vuelvo a ver,
y te juro amor
que suelto las soledades debajo de tu ombligo;
que muerdo mi lengua deseando que muevas tus caderas,
en mi cama.
Y lo de más puede resumirse en
en nosotros, con una gota de licor sobre tus pechos.
Así mi indecencia se va colando por la yema
de tus dedos,
hasta llegar al cielo entre tus piernas,
a ese lugar prohibido,
porque dentro de ti,
estoy como en casa.
Que te he visto follarte a la luna
y temblar de miedo
y reír de frío,
que te he visto humana
que te vi fallar,
y nos vieron follar.
Que lo demás no importa,
amor, porque si estás dentro de mí,
estamos como en casa.
Que nunca supe como hacernos mejor,
que yo no sé de amor,
querida, pero si de ti,
y de todo lo que habré de perderme,
si no te tengo aquí.
— Álex Hernández.
es para curar mis penas,
que sigo yendo de bar en bar
levantando faldas al compás del viento.
Que te vuelvo a ver,
y te juro amor
que suelto las soledades debajo de tu ombligo;
que muerdo mi lengua deseando que muevas tus caderas,
en mi cama.
Y lo de más puede resumirse en
en nosotros, con una gota de licor sobre tus pechos.
Así mi indecencia se va colando por la yema
de tus dedos,
hasta llegar al cielo entre tus piernas,
a ese lugar prohibido,
porque dentro de ti,
estoy como en casa.
Que te he visto follarte a la luna
y temblar de miedo
y reír de frío,
que te he visto humana
que te vi fallar,
y nos vieron follar.
Que lo demás no importa,
amor, porque si estás dentro de mí,
estamos como en casa.
Que nunca supe como hacernos mejor,
que yo no sé de amor,
querida, pero si de ti,
y de todo lo que habré de perderme,
si no te tengo aquí.
— Álex Hernández.