Évano
Libre, sin dioses.
La vida es arista y duna que dibuja cada día
un nuevo laberinto en esta sima
de luces y sombras que pisan mis andares
de polvo que invade y nubla la idea.
Lejano el vuelo bajo las nubes del ave
que avanza con alas ardiendo
sobre los valles inundos de agua de hontanar
que emana de la roca de un bronce invencible.
Vuela el cabello al viento que fluye
de cañones, lanzas y espadas y muerte.
Son odas de oradores alelados de amores,
allá, en el tiempo de los ojos de esperma.
Y al final el desierto, enmarcado en cuadro de abuelo,
libera las arenas que caen a un abismo infinito.
Son los huesos y la carne que viajan
hacia ese universo de enigma indescifrable.
Capa impenetrable que cubre al alma muda.
un nuevo laberinto en esta sima
de luces y sombras que pisan mis andares
de polvo que invade y nubla la idea.
Lejano el vuelo bajo las nubes del ave
que avanza con alas ardiendo
sobre los valles inundos de agua de hontanar
que emana de la roca de un bronce invencible.
Vuela el cabello al viento que fluye
de cañones, lanzas y espadas y muerte.
Son odas de oradores alelados de amores,
allá, en el tiempo de los ojos de esperma.
Y al final el desierto, enmarcado en cuadro de abuelo,
libera las arenas que caen a un abismo infinito.
Son los huesos y la carne que viajan
hacia ese universo de enigma indescifrable.
Capa impenetrable que cubre al alma muda.