πxel
Enzo Molinari - πxel - Costa Rica
Calma.
Poco a poco,
esculpo al óleo el detalle de tus nubes,
y, voy indescifrando...
Todas esas intenciones.
Secretos sutiles, adolescentes,
que se embarcan entre hipérboles
expedidas al cosmos infinito.
Aquellas cicatrices.
Misteriosas abstracciones
de pasados y futuros convergentes,
que aún no llegan.
Todas esas historias.
Fragmentos que no se transmutan
con la efeméride de los siglos insensibles
y que nos queman los recuerdos.
Aquellas manos.
Dedos entretejidos de complicidad
con simetría de sonrisas, miradas furtivas
y piel con sabor a desierto húmedo.
Calma.
Simplemente, camino poco a poco,
como cuando te olvido en el sosiego
de las madrugadas fugaces.
Remojo tus vivencias,
y aquella bárbara escultura
compuesta incompletamente de ti,
que quizás termine enloqueciéndome,
pero...
tu rostro ingrato, invisible,
ése del cual aún no tengo ni media fotografía,
lo remojo junto a tus caderas en el café vespertino
de nuestras tardes ausentes.
Mientras tanto,
yo simplemente continúo recorriendo
cada rincón de tu planeta desnudo, volátil...
y te voy indescifrando.
http://palabras-arrancadas-al-alma.blogspot.com/2015/08/indescifrando.html
Poco a poco,
esculpo al óleo el detalle de tus nubes,
y, voy indescifrando...
Todas esas intenciones.
Secretos sutiles, adolescentes,
que se embarcan entre hipérboles
expedidas al cosmos infinito.
Aquellas cicatrices.
Misteriosas abstracciones
de pasados y futuros convergentes,
que aún no llegan.
Todas esas historias.
Fragmentos que no se transmutan
con la efeméride de los siglos insensibles
y que nos queman los recuerdos.
Aquellas manos.
Dedos entretejidos de complicidad
con simetría de sonrisas, miradas furtivas
y piel con sabor a desierto húmedo.
Calma.
Simplemente, camino poco a poco,
como cuando te olvido en el sosiego
de las madrugadas fugaces.
Remojo tus vivencias,
y aquella bárbara escultura
compuesta incompletamente de ti,
que quizás termine enloqueciéndome,
pero...
tu rostro ingrato, invisible,
ése del cual aún no tengo ni media fotografía,
lo remojo junto a tus caderas en el café vespertino
de nuestras tardes ausentes.
Mientras tanto,
yo simplemente continúo recorriendo
cada rincón de tu planeta desnudo, volátil...
y te voy indescifrando.
http://palabras-arrancadas-al-alma.blogspot.com/2015/08/indescifrando.html
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