Yak Mercado
Poeta recién llegado
Carece de cuerpo y métrica, pero
los sentimientos tampoco tienen dichas condiciones:
Que agotadoramente fría puede ser la realidad cuando esta te cita para rendir cuenta de tus acciones y omisiones, cuan desalmada puede ser esta cuando al repasar tus actos, vertidos sobre la mesa de la autocrítica veraz, solo confirma que al amor haz amado y al dolor haz sollozado; execrable es, súbitamente saberte un desconocido para aquel espectro que otrora te sincerara su amor por ti. Cuán cegadora puede llegar a ser la auto negación para poder aspirar a vivir del recuerdo o en aisladas fantasías, para respirar a través de las memorias, suspirar con letras y melodías mediante. He de ingerir el alimento diario con resignación, ya que encuentro un constante sin sabor en todo cuanto me rodea, he de dormir solamente cuando mi cuerpo y mente carezcan de ímpetu para extrañarte entre sueños, gozare la dicha negada para muchos, de despertar a un nuevo día, con la esperanza de que sea el último.
Hablare a solas con la luna, pues testigo inmutable fue de nuestros amores, confesora silenciosa de antaño; llorare solamente en su presencia, pues ella en su perenne sabiduría sabrá entender a su nieto, a su hijo. Me impacientare al mencionar tu nombre, que para mí fue el más preciado tesoro, el más bello color, una hermosa canción.
Tentare a los dioses de antaño, pues parce que el mío dejo de responder a mis aullidos sofocados de desesperanza. Fingiré una lánguida apatía para sobrellevar tu indiferencia.
Que agotadoramente fría puede ser la realidad cuando esta te cita para rendir cuenta de tus acciones y omisiones, cuan desalmada puede ser esta cuando al repasar tus actos, vertidos sobre la mesa de la autocrítica veraz, solo confirma que al amor haz amado y al dolor haz sollozado; execrable es, súbitamente saberte un desconocido para aquel espectro que otrora te sincerara su amor por ti. Cuán cegadora puede llegar a ser la auto negación para poder aspirar a vivir del recuerdo o en aisladas fantasías, para respirar a través de las memorias, suspirar con letras y melodías mediante. He de ingerir el alimento diario con resignación, ya que encuentro un constante sin sabor en todo cuanto me rodea, he de dormir solamente cuando mi cuerpo y mente carezcan de ímpetu para extrañarte entre sueños, gozare la dicha negada para muchos, de despertar a un nuevo día, con la esperanza de que sea el último.
Hablare a solas con la luna, pues testigo inmutable fue de nuestros amores, confesora silenciosa de antaño; llorare solamente en su presencia, pues ella en su perenne sabiduría sabrá entender a su nieto, a su hijo. Me impacientare al mencionar tu nombre, que para mí fue el más preciado tesoro, el más bello color, una hermosa canción.
Tentare a los dioses de antaño, pues parce que el mío dejo de responder a mis aullidos sofocados de desesperanza. Fingiré una lánguida apatía para sobrellevar tu indiferencia.