S.E. Avilés
Poeta Novato
Aparentabas desinterés,
demostrabas poco afecto.
Decías que no me amabas,
fingías alejamiento.
Sin embargo me extrañabas,
me querías, me deseabas.
No lo aceptabas,
pero por verme morías de ganas.
De repente una llamada.
Un “te quiero” desde el alma.
“No me dejes”, exclamabas.
Nuevamente me ilusionabas.
Tus defensas se caían,
tus reservas se alejaban.
Tus miedos sucumbían,
tus recelos se apagaban.
Y era cuando me decías,
que realmente me adorabas.
Que era parte de tu vida,
de tu cuerpo y de tu alma.
Pero algo ocurría,
y tus temores regresaban.
De frialdad te envolvías,
de indiferencia te llenabas.
Preferiste la distancia.
La seguridad de que el amor mata.
Al final venció tu miedo,
O tal vez…tal vez yo no era la indicada.
demostrabas poco afecto.
Decías que no me amabas,
fingías alejamiento.
Sin embargo me extrañabas,
me querías, me deseabas.
No lo aceptabas,
pero por verme morías de ganas.
De repente una llamada.
Un “te quiero” desde el alma.
“No me dejes”, exclamabas.
Nuevamente me ilusionabas.
Tus defensas se caían,
tus reservas se alejaban.
Tus miedos sucumbían,
tus recelos se apagaban.
Y era cuando me decías,
que realmente me adorabas.
Que era parte de tu vida,
de tu cuerpo y de tu alma.
Pero algo ocurría,
y tus temores regresaban.
De frialdad te envolvías,
de indiferencia te llenabas.
Preferiste la distancia.
La seguridad de que el amor mata.
Al final venció tu miedo,
O tal vez…tal vez yo no era la indicada.