AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
INDULGENCIA.
ALGUIEN: empezó a llamarme ensueño y
con el tiempo tuve un apellido, que ni yo
reconocía. Esperanza, y las estrellas alumbraron
mis caminos y algunos con elegancia sacaban
sus sombreros de sus cabezas, para saludarme;
pero nunca me salí de mis propios sueños y Dios
cuando tenía tiempo me sonreía, contento de
mi comparecer ante la historia y así forje sin vanidad
una vida con el apellido que ni yo reconocía, Esperanza.
Vi caer imperios, y vi formarse ejércitos de violencia
y destrucción y vi cómo se olvidaba un siglo entero;
y vi cómo las comunicaciones cambiaba al mundo y
al universo, y cómo la niñez y juventud se podría
sin luchar y sin pedirle a Dios indulgencia por la maldad
de la humanidad perdida y corrupta. Desde esa vez,
mi filosofía, con las escasas flores naturales, volaban
encima de los ríos y los pocos árboles que quedaban,
en los bosques desgastados y entonces vendí mi corazón
en un prostíbulo, para que no se echara a perder nunca más.
augus 22 septiembre 2016.
ALGUIEN: empezó a llamarme ensueño y
con el tiempo tuve un apellido, que ni yo
reconocía. Esperanza, y las estrellas alumbraron
mis caminos y algunos con elegancia sacaban
sus sombreros de sus cabezas, para saludarme;
pero nunca me salí de mis propios sueños y Dios
cuando tenía tiempo me sonreía, contento de
mi comparecer ante la historia y así forje sin vanidad
una vida con el apellido que ni yo reconocía, Esperanza.
Vi caer imperios, y vi formarse ejércitos de violencia
y destrucción y vi cómo se olvidaba un siglo entero;
y vi cómo las comunicaciones cambiaba al mundo y
al universo, y cómo la niñez y juventud se podría
sin luchar y sin pedirle a Dios indulgencia por la maldad
de la humanidad perdida y corrupta. Desde esa vez,
mi filosofía, con las escasas flores naturales, volaban
encima de los ríos y los pocos árboles que quedaban,
en los bosques desgastados y entonces vendí mi corazón
en un prostíbulo, para que no se echara a perder nunca más.
augus 22 septiembre 2016.