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Inevitablemente

Javier Pino

Poeta recién llegado
Inevitablemente,
yo ya no quiero
saberte más.

Inevitablemente.

Inevitablemente,
noté hace mucho tiempo
una distancia devastadora,
terrible, que dejó tras de sí
el rastro de todos los rastros:
cansancio a primera hora de la mañana,
tristeza a mitad de la tarde
y llanto
-de esos que duran veinticuatro horas
siete días a la semana-.

Y así,
sin saber de qué
manera absurda podría evitar
lo inevitable,
te fui olvidando.

Y así,
inevitablemente,
me fui muriendo.

Inevitablemente.
 
El triste caer de una hoja. Inevitable.
Saludos.
Inevitablemente,
yo ya no quiero
saberte más.

Inevitablemente.

Inevitablemente,
noté hace mucho tiempo
una distancia devastadora,
terrible, que dejó tras de sí
el rastro de todos los rastros:
cansancio a primera hora de la mañana,
tristeza a mitad de la tarde
y llanto
-de esos que duran veinticuatro horas
siete días a la semana-.

Y así,
sin saber de qué
manera absurda podría evitar
lo inevitable,
te fui olvidando.

Y así,
inevitablemente,
me fui muriendo.

Inevitablemente.
 
Inevitablemente,
yo ya no quiero
saberte más.

Inevitablemente.

Inevitablemente,
noté hace mucho tiempo
una distancia devastadora,
terrible, que dejó tras de sí
el rastro de todos los rastros:
cansancio a primera hora de la mañana,
tristeza a mitad de la tarde
y llanto
-de esos que duran veinticuatro horas
siete días a la semana-.

Y así,
sin saber de qué
manera absurda podría evitar
lo inevitable,
te fui olvidando.

Y así,
inevitablemente,
me fui muriendo.

Inevitablemente.
Bella melancolía para un triste poema amigo Javier. Un abrazo. Paco.
 
Inevitablemente,
yo ya no quiero
saberte más.

Inevitablemente.

Inevitablemente,
noté hace mucho tiempo
una distancia devastadora,
terrible, que dejó tras de sí
el rastro de todos los rastros:
cansancio a primera hora de la mañana,
tristeza a mitad de la tarde
y llanto
-de esos que duran veinticuatro horas
siete días a la semana-.

Y así,
sin saber de qué
manera absurda podría evitar
lo inevitable,
te fui olvidando.

Y así,
inevitablemente,
me fui muriendo.

Inevitablemente.
El tiempo y las distancias hacen su trabajo y eso, ciertamente, es inevitable. Todo un placer acercarme, de nuevo, a estos espacios de hermosos versos, estimado Javier.
Con todo afecto, un saludo muy cordial.
Salvador.
 
Inevitablemente,
yo ya no quiero
saberte más.

Inevitablemente.

Inevitablemente,
noté hace mucho tiempo
una distancia devastadora,
terrible, que dejó tras de sí
el rastro de todos los rastros:
cansancio a primera hora de la mañana,
tristeza a mitad de la tarde
y llanto
-de esos que duran veinticuatro horas
siete días a la semana-.

Y así,
sin saber de qué
manera absurda podría evitar
lo inevitable,
te fui olvidando.

Y así,
inevitablemente,
me fui muriendo.

Inevitablemente.
Degustacion triste paraver como el olvido se escapa,
como la huida de los sentimientos son disolucion en
ese brote del vacio que tiene el alma. poco a poco
y sin poderlo evitar. excelente. saludos amables de
luzyabsenta
 

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