sebi
Poeta recién llegado
Inexistencia
Sucumbía lentamente. Pero no existía en realidad; nunca se consagró, al nacer, en el imperio de la conciencia ajena. Era insignificante, un asesino de su propio tiempo, de sus épocas, de sus vírgenes caminos, de su abusada soledad.
Sucumbía lentamente. Ya sin soledad. Siendo un cadáver frente al amor de una ninfa, recogiendo flores en algún sueño olvidado...
Murió asfixiado por una sonrisa.
Sucumbía lentamente. Pero no existía en realidad; nunca se consagró, al nacer, en el imperio de la conciencia ajena. Era insignificante, un asesino de su propio tiempo, de sus épocas, de sus vírgenes caminos, de su abusada soledad.
Sucumbía lentamente. Ya sin soledad. Siendo un cadáver frente al amor de una ninfa, recogiendo flores en algún sueño olvidado...
Murió asfixiado por una sonrisa.