BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Oh cielos imborrables
de mi infancia definitivamente
clausurada, invigente, abandonada!
Asumo la insolvente y díscola
forma de un dios ausente, en estos
trigales humeantes y patéticos.
¡Oh, dominios aéreos insospechados,
vuelco de aves migradas, tras las tejas
calcinadas, vuelan los alfanjes decisivos!
Teclas invariables son lo que me espera:
observo declinar el paso gigante
de los túneles insaciables, y veo
más distantes, los tronos vacíos
de mi pubertad maciza y derrocada.
¡Oh cielos, oh materia licuada,
virgen foresta de mi adolescencia
interminable!
©
de mi infancia definitivamente
clausurada, invigente, abandonada!
Asumo la insolvente y díscola
forma de un dios ausente, en estos
trigales humeantes y patéticos.
¡Oh, dominios aéreos insospechados,
vuelco de aves migradas, tras las tejas
calcinadas, vuelan los alfanjes decisivos!
Teclas invariables son lo que me espera:
observo declinar el paso gigante
de los túneles insaciables, y veo
más distantes, los tronos vacíos
de mi pubertad maciza y derrocada.
¡Oh cielos, oh materia licuada,
virgen foresta de mi adolescencia
interminable!
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