daniel amaya
Poeta fiel al portal
El tiempo compone melodías
prisioneras en el túnel infinito,
las manchas en el paredón
escribe la vida en silencio,
debo decir que las plantas crecen
con embriaguez alucinante
sobre efecto mariposa,
un arco envuelve las corolas
de los pinos andinos,
la memoria es corta en tiempos inocentes…
El tiempo es un niño
jugando con hilos en los dedos,
el frío de las montañas
trae consigo copos oscuros,
en los Andes las casas
se abrigan con calor familiar,
el café mueve las cortinas
donde el viento interrumpe
el abrigo de sol en las ventanas.
La infancia es otro mundo en el tiempo,
hoy no reconozco silueta alguna
ni las comparsas, ni las formas,
ni el cielo de aquella época,
si miro atrás, entre las montañas
y los puentes de Junín,
veo a un niño despertar
por el calor de una abuela,
de los ojos de una madre.
Veo a un niño ser niño
en el aroma de un desayuno,
en el juego del campo
donde queda el recuerdo
melancólico del alma…
prisioneras en el túnel infinito,
las manchas en el paredón
escribe la vida en silencio,
debo decir que las plantas crecen
con embriaguez alucinante
sobre efecto mariposa,
un arco envuelve las corolas
de los pinos andinos,
la memoria es corta en tiempos inocentes…
El tiempo es un niño
jugando con hilos en los dedos,
el frío de las montañas
trae consigo copos oscuros,
en los Andes las casas
se abrigan con calor familiar,
el café mueve las cortinas
donde el viento interrumpe
el abrigo de sol en las ventanas.
La infancia es otro mundo en el tiempo,
hoy no reconozco silueta alguna
ni las comparsas, ni las formas,
ni el cielo de aquella época,
si miro atrás, entre las montañas
y los puentes de Junín,
veo a un niño despertar
por el calor de una abuela,
de los ojos de una madre.
Veo a un niño ser niño
en el aroma de un desayuno,
en el juego del campo
donde queda el recuerdo
melancólico del alma…