Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Infantes bailarines
Porque dentro de mí aún existe un niño,
acucioso, temeroso del viaje hacia el futuro;
al cruzar el umbral del retorno imposible,
acotado el lindero, se volverá vedado.
Y de ingresar jugando, por sentirme tan libre,
creo y confío que he de mirar praderas,
perfumadas florestas, arroyos cantarínes;
conjunciones de brisa, de olas y de arena.
Y será aquella niña de los labios de rosa
y su piel de canela, quien habrá de decirme:
¡Bienvenido a mi fiesta! ¡qué bueno que acudiste!
Y tendremos entonces adornos deslumbrantes,
globos en arcoiris, lápices de colores, y la alegría
de grandes cometas con reflejos de soles
que habremos de volar hacia las nubes.
Habrá paz en mis ojos, canto en sus labios;
de estreno de oro y plata serán nuestros ropajes,
y al ritmo de maracas, timbales y flautínes,
bailaremos en medio de planetas y estrellas.
Porque estaremos juntos, niño yo, niña ella,
y su graciosa risa provocará el reírme,
¡Quiero cruzar jugando el umbral intangible!
Porque dentro de mí aún existe un niño,
acucioso, temeroso del viaje hacia el futuro;
al cruzar el umbral del retorno imposible,
acotado el lindero, se volverá vedado.
Y de ingresar jugando, por sentirme tan libre,
creo y confío que he de mirar praderas,
perfumadas florestas, arroyos cantarínes;
conjunciones de brisa, de olas y de arena.
Y será aquella niña de los labios de rosa
y su piel de canela, quien habrá de decirme:
¡Bienvenido a mi fiesta! ¡qué bueno que acudiste!
Y tendremos entonces adornos deslumbrantes,
globos en arcoiris, lápices de colores, y la alegría
de grandes cometas con reflejos de soles
que habremos de volar hacia las nubes.
Habrá paz en mis ojos, canto en sus labios;
de estreno de oro y plata serán nuestros ropajes,
y al ritmo de maracas, timbales y flautínes,
bailaremos en medio de planetas y estrellas.
Porque estaremos juntos, niño yo, niña ella,
y su graciosa risa provocará el reírme,
¡Quiero cruzar jugando el umbral intangible!
Última edición por un moderador: