MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con tu roja
y diminuta minifalda,
en bicicleta ibas,
infartando veredas
en cada pedaleada.
Suspendiendo el aliento
en cada curva,
y arrancando suspiros,
a todos los señores de la cuadra.
Las señoras augustas,
con sus polleras largas,
y con sus crucifijos
en la mano,
estaban ofendidas
por tanto desparpajo
frente a su propia casa.
Y corrían las cortinas,
y cerraban las puertas,
encerrando maridos.
Mientras tú te reías,
feliz de tus andanzas,
y dabas otra vuelta,
ésta vez,
más despacio,
riendo a carcajadas...
y diminuta minifalda,
en bicicleta ibas,
infartando veredas
en cada pedaleada.
Suspendiendo el aliento
en cada curva,
y arrancando suspiros,
a todos los señores de la cuadra.
Las señoras augustas,
con sus polleras largas,
y con sus crucifijos
en la mano,
estaban ofendidas
por tanto desparpajo
frente a su propia casa.
Y corrían las cortinas,
y cerraban las puertas,
encerrando maridos.
Mientras tú te reías,
feliz de tus andanzas,
y dabas otra vuelta,
ésta vez,
más despacio,
riendo a carcajadas...
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