Alicia La Maya
Poeta fiel al portal
Infierno de piel
Esto que nos pasa
es un infierno pasajero.
Es una llama antigua
perdida entre
las cenizas del presente
que renace.
Es una mentira
envuelta en un quizás,
una ilusión apurada
que no admite
ni siquiera misterio.
Una necesidad vital,
entre la vida y la nota sostenida
que no es muerte
sino nota sostenida…
que se alarga
y se alarga.
Y no termina nunca…
¡¡¡Esto que te extraño!!!
¡No te extraño!
Aún mis dedos
no rozaron tus labios,
ni hay ninguna palabra
que evoque una mirada.
Hay absolutamente
¡Nada!
Sencillamente una energía de calor
que nos recorre,
que nos hace crecer en humedades.
La boca se me llena de saliva
y las manos
se me cierran en el vacío
tibio de herméticas palabras.
Clima Desértico,
suelos ajados de calor,
viejas arenas
que los vientos alzan.
Desde el poniente,
dunas que hacen anillos
con sus llamas,
estrangulan la piel.
Único mimo que me unge
el llanto.
El llanto que me cubre fresca
y me devuelve a mí
como un té
de hierbasqueamo,
las que arranco
cada vez que puedo de mi tierra.
Medicina
que desinflama
y me calma
que deja atrás
el xaloc y me renueva.
Esto que nos pasa
es eludir
nuestras verdades
con calor….
Esto que nos pasa
es inventar
nuestros secretos
en una tempestad
sin fuerza,
sin potencia,
mental
en poesía.
Y tampoco es para vos,
es para mí.
Esto que nos pasa
es un infierno pasajero.
Es una llama antigua
perdida entre
las cenizas del presente
que renace.
Es una mentira
envuelta en un quizás,
una ilusión apurada
que no admite
ni siquiera misterio.
Una necesidad vital,
entre la vida y la nota sostenida
que no es muerte
sino nota sostenida…
que se alarga
y se alarga.
Y no termina nunca…
¡¡¡Esto que te extraño!!!
¡No te extraño!
Aún mis dedos
no rozaron tus labios,
ni hay ninguna palabra
que evoque una mirada.
Hay absolutamente
¡Nada!
Sencillamente una energía de calor
que nos recorre,
que nos hace crecer en humedades.
La boca se me llena de saliva
y las manos
se me cierran en el vacío
tibio de herméticas palabras.
Clima Desértico,
suelos ajados de calor,
viejas arenas
que los vientos alzan.
Desde el poniente,
dunas que hacen anillos
con sus llamas,
estrangulan la piel.
Único mimo que me unge
el llanto.
El llanto que me cubre fresca
y me devuelve a mí
como un té
de hierbasqueamo,
las que arranco
cada vez que puedo de mi tierra.
Medicina
que desinflama
y me calma
que deja atrás
el xaloc y me renueva.
Esto que nos pasa
es eludir
nuestras verdades
con calor….
Esto que nos pasa
es inventar
nuestros secretos
en una tempestad
sin fuerza,
sin potencia,
mental
en poesía.
Y tampoco es para vos,
es para mí.
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