rodrigotoro
Poeta adicto al portal
El camino de la rebelión...
Está todo oscuro, no puedo ver nada; me cuesta respirar en este ambiente de oxigeno rancio y nauseabundo; El cuerpo me duele, como si una serie de golpes le hubiesen destruido cada partícula; Hace calor, mucho calor, y los pies manos y rostro estigmatizan con un punzante y lacerante estertor constante de quemaduras; creo que mis dos piernas están rotas: debió ser el efecto de la profunda caída. Estoy inmerso en una soledad espesa y despiadada; Tengo mucho miedo y no puedo pensar, ya que mi mente esta emborrachada por los impulsos eléctricos que viajan por la columna, saturándola de estímulos dolorosos; no pensé que se pudiera experimentar tanto dolor. Trato de gritar, pero no tengo voz y mis ojos han sido cauterizados por el calor ..
Estoy arrastrándome por una superficie hecha de filosas rocas, que a cada centímetro que avanzo se tornan malva con mi sangre; sin duda que parte de los dientes se resintió al golpear el suelo tan violentamente, y además de sangrar y dolerme en forma aguda creo que vomité uno o dos hace algunos instantes. Y al tomar aire para expeler el esputo, los pulmones acusaron una intensa destrucción debido al azufre ebullente que sobrevolé tratando de escapar a mi destino...Pero dios, ese que una vez me amaba, ese que es misericordia y bondad, hoy me ha olvidado y abandonado como una marioneta de papel que ya no le divierte en su novedosa rebeldía
A mi alrededor siento miles de gritos y alaridos desgarradores de sufrimiento: suplicando y estallando en un clímax de agonía indescriptible; El olor a carne descompuesta y quemada me llega con fuerza, induciéndome a vomitar otra vez; se sienten gruñidos de animales furiosos que se desplazan a mi alrededor, en una estudiado juego, disfrutando mi indefensión y aguardando, complacidos y ansiosos, se agoten mis últimas fuerzas y quede a su total merced o simplemente prolongando él para ellos divertido espectáculo; El miedo es lo único que me mueve: su adrenalínica mano es la gasolina que acciona mis descoordinados reflejos sin destino ni rumbo alguno; En mi estomago una serie de intensos espasmos dolorosos agudos le añaden una dimensión extra de sufrimiento a mi maltrecho y derrotado organismo. Es tan fuerte el dolor que no puedo seguir moviéndome. Los espasmos, in crescendo, desgarran todo lo que me queda de lucidez. No puedo gritar, no hay caso. Me enrollo en posición fetal y aguardo, solo aguardo .
Unas manos fuertes toman mis piernas fragmentadas y se entretienen manipulando la zona exacta de las quebraduras: es tan desgarrador el dolor que la taquicardia me arrasa. No puedo defenderme; siento como cientos de dientes comienzan a devorarme los dedos de los pies, y como mis manos son quebradas, y mis rodillas descoyuntadas y lentamente abiertas con filosos objetos cortopunzantes.
Una voz, cruel y burlesca, me grita mientras unos poderosos dientes amputan de un mordisco mi oreja...BIENVENIDO AL INFIERNO RODRIGO: JA,JA,JA,JA,JA
Está todo oscuro, no puedo ver nada; me cuesta respirar en este ambiente de oxigeno rancio y nauseabundo; El cuerpo me duele, como si una serie de golpes le hubiesen destruido cada partícula; Hace calor, mucho calor, y los pies manos y rostro estigmatizan con un punzante y lacerante estertor constante de quemaduras; creo que mis dos piernas están rotas: debió ser el efecto de la profunda caída. Estoy inmerso en una soledad espesa y despiadada; Tengo mucho miedo y no puedo pensar, ya que mi mente esta emborrachada por los impulsos eléctricos que viajan por la columna, saturándola de estímulos dolorosos; no pensé que se pudiera experimentar tanto dolor. Trato de gritar, pero no tengo voz y mis ojos han sido cauterizados por el calor ..
Estoy arrastrándome por una superficie hecha de filosas rocas, que a cada centímetro que avanzo se tornan malva con mi sangre; sin duda que parte de los dientes se resintió al golpear el suelo tan violentamente, y además de sangrar y dolerme en forma aguda creo que vomité uno o dos hace algunos instantes. Y al tomar aire para expeler el esputo, los pulmones acusaron una intensa destrucción debido al azufre ebullente que sobrevolé tratando de escapar a mi destino...Pero dios, ese que una vez me amaba, ese que es misericordia y bondad, hoy me ha olvidado y abandonado como una marioneta de papel que ya no le divierte en su novedosa rebeldía
A mi alrededor siento miles de gritos y alaridos desgarradores de sufrimiento: suplicando y estallando en un clímax de agonía indescriptible; El olor a carne descompuesta y quemada me llega con fuerza, induciéndome a vomitar otra vez; se sienten gruñidos de animales furiosos que se desplazan a mi alrededor, en una estudiado juego, disfrutando mi indefensión y aguardando, complacidos y ansiosos, se agoten mis últimas fuerzas y quede a su total merced o simplemente prolongando él para ellos divertido espectáculo; El miedo es lo único que me mueve: su adrenalínica mano es la gasolina que acciona mis descoordinados reflejos sin destino ni rumbo alguno; En mi estomago una serie de intensos espasmos dolorosos agudos le añaden una dimensión extra de sufrimiento a mi maltrecho y derrotado organismo. Es tan fuerte el dolor que no puedo seguir moviéndome. Los espasmos, in crescendo, desgarran todo lo que me queda de lucidez. No puedo gritar, no hay caso. Me enrollo en posición fetal y aguardo, solo aguardo .
Unas manos fuertes toman mis piernas fragmentadas y se entretienen manipulando la zona exacta de las quebraduras: es tan desgarrador el dolor que la taquicardia me arrasa. No puedo defenderme; siento como cientos de dientes comienzan a devorarme los dedos de los pies, y como mis manos son quebradas, y mis rodillas descoyuntadas y lentamente abiertas con filosos objetos cortopunzantes.
Una voz, cruel y burlesca, me grita mientras unos poderosos dientes amputan de un mordisco mi oreja...BIENVENIDO AL INFIERNO RODRIGO: JA,JA,JA,JA,JA