Adolfo Jaramillo
ADOLFO JARAMILLO
Mis labios con gran tristeza te nombran.
Me invade la pena, si pienso en ti.
Como emperador a quien ya no honran
voy solitario, en busca del fin.
Siento envidia de los que tanto aman
pues solo el infierno reside aquí.
Sufro, porque mi soledad difaman
Mi alma desnuda, llora de dolor.
Tan abatidos estos ojos lloran
Con solo ver tu corazón feliz.
¿Qué pasó con quien mucho me adoraba?
Vuelve, mi corazón sufre por ti.
Como los malditos que al cielo imploran
que la eterna agonía llegue al fin.
Te suplico, agridulce esperanza.
Sálvame de este terrible dolor.
Me invade la pena, si pienso en ti.
Como emperador a quien ya no honran
voy solitario, en busca del fin.
Siento envidia de los que tanto aman
pues solo el infierno reside aquí.
Sufro, porque mi soledad difaman
Mi alma desnuda, llora de dolor.
Tan abatidos estos ojos lloran
Con solo ver tu corazón feliz.
¿Qué pasó con quien mucho me adoraba?
Vuelve, mi corazón sufre por ti.
Como los malditos que al cielo imploran
que la eterna agonía llegue al fin.
Te suplico, agridulce esperanza.
Sálvame de este terrible dolor.