Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Soy infinitamente inconveniente a tus versos...
Cuando se desnudan frente a mi alma
tus palabras, los lirios me adelgazan
con aquella delicada voz de la mañana.
Aunque devoto, soy inconveniente a tus palabras,
Me duele el diván que tengo en las manos,
las monedas que al día; exigen su pago.
Se hacen hondas las heridas,
en mi cuerpo los gestos se van distorsionando,
antes
mucho antes que el cielo
dibuje en mi rostro, su universo estrellado.
En mi cabeza los calendarios son más largos,
los ojos se cierran en la costa del desafuero,
me hago cenizas,
también recuerdo el fuego del pasado,
me hago sombrío,
como un verano sin uvas,
en la sed que juntos con extremada violencia,
muchas ocasiones saciamos,
y en esto voy entre matorrales,
aparentando los motivos que el ultimo
abril nos dejó marcado.
Soy tan inconveniente a tu verso soslayado...
Cuando se desnudan frente a mi alma
tus palabras, los lirios me adelgazan
con aquella delicada voz de la mañana.
Aunque devoto, soy inconveniente a tus palabras,
Me duele el diván que tengo en las manos,
las monedas que al día; exigen su pago.
Se hacen hondas las heridas,
en mi cuerpo los gestos se van distorsionando,
antes
mucho antes que el cielo
dibuje en mi rostro, su universo estrellado.
En mi cabeza los calendarios son más largos,
los ojos se cierran en la costa del desafuero,
me hago cenizas,
también recuerdo el fuego del pasado,
me hago sombrío,
como un verano sin uvas,
en la sed que juntos con extremada violencia,
muchas ocasiones saciamos,
y en esto voy entre matorrales,
aparentando los motivos que el ultimo
abril nos dejó marcado.
Soy tan inconveniente a tu verso soslayado...
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