yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Este silencio grande como un piano
perfora las horas de la noche y dolorido como un perro vagabundo
te lleva los rastros de mis letras:
Este silencio que maltrata las verdades
y transita por veredas deprimidas,
este silencio que te arruga las caricias y nos pone
en guardia como dos infames fugitivos;
ya sabes que del dicho al beso pueden pasar dos siglos
y solo tengo las palabras para amarte.
Así que deja que las flores se ausenten de tus ojos
y se maquillen de insolencia los ardores,
ya llegará el momento en que mis manos te acaparen
y el silencio sea el cielo que nos cubra.
Luciérnaga feliz inflama el aire.
perfora las horas de la noche y dolorido como un perro vagabundo
te lleva los rastros de mis letras:
- Las que no oyes.
- De las que dudas.
- Las pendencieras.
- Las infames y las ausentes.
Este silencio que maltrata las verdades
y transita por veredas deprimidas,
este silencio que te arruga las caricias y nos pone
en guardia como dos infames fugitivos;
ya sabes que del dicho al beso pueden pasar dos siglos
y solo tengo las palabras para amarte.
Así que deja que las flores se ausenten de tus ojos
y se maquillen de insolencia los ardores,
ya llegará el momento en que mis manos te acaparen
y el silencio sea el cielo que nos cubra.
Luciérnaga feliz inflama el aire.