la_huella_del_aire
Poeta adicto al portal
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
(Oscar Wilde)
(Oscar Wilde)
Inmanencia de la noche
Mujer en la noche, óleo de Verónica Lía Arroyo
He venido ante ti, noche,
para que oigas mi silencio insurrecto,
narcotizado por delirios mentales
náuseas cerebrales.
He venido, sí…
Marcada por la honda
quietud de la ausencia
que todo lo abarca, aunque no quiera,
que todo lo agrieta aunque
el destino para mí
en cada instante,
muera.
—No pelearé más
ningún éxodo—
te dije tantas veces,
bebiendo tu oscuridad
para verme lúcida y despierta,
porque cada vez que te siento
la sombra del olvido
me pervierte…
me erotiza....
Eres tan mansa, tan opaca,
me tranquiliza tu decadencia,
y comulgo tu soledad
con mi fuga ociosa
y extenuada.
Me lates de repente
como un corazón de piedra,
como cáscara resinosa
de alguna bulímica estrella.
Merodea ahora mi alcoba,
soy de tu llanto
carne prisionera,
te abrazaré con palabras enamoradas
con caricias idólatras
y paganas.
Satirizaré todas mis dudas,
cada una de mis sensaciones yermas
esas que me embriagan,
aunque yo
rehúya tantas veces de ellas.
¡Oh, noche!
Te respiro,
regresas para mí la poesía,
ella es hoy una brisa expatriada,
un gemido hambriento y cadencioso
que me hace consciente de la vida.
Soy un alma blasfemada,
que se reclama a sí misma,
esencia taciturna,
que la libertad alcanza.
****Huella del aire****
26-06-2014
Mujer en la noche, óleo de Verónica Lía Arroyo
He venido ante ti, noche,
para que oigas mi silencio insurrecto,
narcotizado por delirios mentales
náuseas cerebrales.
He venido, sí…
Marcada por la honda
quietud de la ausencia
que todo lo abarca, aunque no quiera,
que todo lo agrieta aunque
el destino para mí
en cada instante,
muera.
—No pelearé más
ningún éxodo—
te dije tantas veces,
bebiendo tu oscuridad
para verme lúcida y despierta,
porque cada vez que te siento
la sombra del olvido
me pervierte…
me erotiza....
Eres tan mansa, tan opaca,
me tranquiliza tu decadencia,
y comulgo tu soledad
con mi fuga ociosa
y extenuada.
Me lates de repente
como un corazón de piedra,
como cáscara resinosa
de alguna bulímica estrella.
Merodea ahora mi alcoba,
soy de tu llanto
carne prisionera,
te abrazaré con palabras enamoradas
con caricias idólatras
y paganas.
Satirizaré todas mis dudas,
cada una de mis sensaciones yermas
esas que me embriagan,
aunque yo
rehúya tantas veces de ellas.
¡Oh, noche!
Te respiro,
regresas para mí la poesía,
ella es hoy una brisa expatriada,
un gemido hambriento y cadencioso
que me hace consciente de la vida.
Soy un alma blasfemada,
que se reclama a sí misma,
esencia taciturna,
que la libertad alcanza.
****Huella del aire****
26-06-2014
Última edición: