ALYA
Poeta fiel al portal
Igual que ayer,
siguen siendo tus manos
las llaves del alma mía,
tus raíces, la horma de mis heridas.
Sigue mi mente evocándote,
y se humedecen mis ojos
cuando recorro con mis besos tu cara,
tu boca, tu pecho,
sin cansancios como si hiciera el recorrido
siempre por primera vez,
ávida de conocer tus espacios que me aguardan.
Imagino solo mía tu risa,
tu mirada desnudando
mis anhelos.
Me han dado tanto tus ojos,
lo que han tenido,
tu grito,
tu silencio,
el recorrido por tus esperanzas.
Yo guardo para ellos
el descanso que buscas,
he sido tu encuentro
y tu huida,
tanto y tan poco,
tus porqués aun sin respuestas,
el volumen del vacío de tu corazón,
la densidad de tus angustias,
el oído de tus penas,
y mi cuerpo,
la tierra que habitas confiado,
donde duermes descalzo.
No hay derrota que valga
cuando surges de mis besos,
en ese pleno momento
todo puede olvidarse,
cuando emerges pleno
desde la calidez de mi pecho ofrecido.
Y tu boca
bebe las lágrimas
de estos ojos que te aman.
Tu estas aquí y ahora eres mío,
no hay desesperanza que oscurezca
la luz de este espacio contigo,
el universo apuesta a mi favor
mientras tu lengua confiesa quedito
secretos a mi piel, que guardaré
celosamente, por si un día
ya no volvieras.
No importa los días que se fueron,
no importa los días que vendrán,
importa el ahora, con tu cuerpo
aquí en mi cuerpo,
con tu voz sobre los poros de mi piel,
hablándome en el código sin palabras
que nos une.
Hoy podre decirlo a gritos
sobre las puertas misma del infierno
y de la muerte: eres tú,
y te amo.
siguen siendo tus manos
las llaves del alma mía,
tus raíces, la horma de mis heridas.
Sigue mi mente evocándote,
y se humedecen mis ojos
cuando recorro con mis besos tu cara,
tu boca, tu pecho,
sin cansancios como si hiciera el recorrido
siempre por primera vez,
ávida de conocer tus espacios que me aguardan.
Imagino solo mía tu risa,
tu mirada desnudando
mis anhelos.
Me han dado tanto tus ojos,
lo que han tenido,
tu grito,
tu silencio,
el recorrido por tus esperanzas.
Yo guardo para ellos
el descanso que buscas,
he sido tu encuentro
y tu huida,
tanto y tan poco,
tus porqués aun sin respuestas,
el volumen del vacío de tu corazón,
la densidad de tus angustias,
el oído de tus penas,
y mi cuerpo,
la tierra que habitas confiado,
donde duermes descalzo.
No hay derrota que valga
cuando surges de mis besos,
en ese pleno momento
todo puede olvidarse,
cuando emerges pleno
desde la calidez de mi pecho ofrecido.
Y tu boca
bebe las lágrimas
de estos ojos que te aman.
Tu estas aquí y ahora eres mío,
no hay desesperanza que oscurezca
la luz de este espacio contigo,
el universo apuesta a mi favor
mientras tu lengua confiesa quedito
secretos a mi piel, que guardaré
celosamente, por si un día
ya no volvieras.
No importa los días que se fueron,
no importa los días que vendrán,
importa el ahora, con tu cuerpo
aquí en mi cuerpo,
con tu voz sobre los poros de mi piel,
hablándome en el código sin palabras
que nos une.
Hoy podre decirlo a gritos
sobre las puertas misma del infierno
y de la muerte: eres tú,
y te amo.
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