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- Es mi primer intento en este tipo de tema; no pude despegarme de otros géneros de poesías. Salió esto que no sé si tampoco pertenece a este foro pero está en uds la valoración. Gracias por leerlo.
Apareció detrás de mí, sentada en la ventana;
su silueta recortada por la luna grande y clara;
de rostro pálido, y esbelta como una espada,
miró mis ojos, no tuvo miedo, no dijo nada.
Observé como un destello de luna que salpicaba,
sus ojos enrojecidos que me miraban, suplicaban;
se movió muy lentamente desde la abierta ventana
y se arrodilló en la alfombra, sumisa, entregada.
Solo tuve que inclinarme a su cuello que imploraba,
ser succionada de muerte y que yo la transformara.
Enterré mis colmillos en su cuello desnudado,
se derrumbó en mis brazos en llanto desconsolado.
Ella nunca se marchó, se quedó siempre a mi lado;
regurgitando la vida en borbotones y espasmos
al fuego de mis colmillos de vampiro enamorado;
y tanta sangre bebida cada vez que nos amamos.
Preciosos versos ,llenos de posesión ,hacia la persona amada..o que queremos amar,retener...poseer,y que sea sangre de nuestra sangre..enhorabuena por tan bello poema cipres amigo..besos
Mis felicitaciones poeta, por este muy bien logrado poema, de imágenes claras y versos con gran musicalidad, igual a la sinfonía nocturna que cantas por esa bella vampireza.
Saludos de Caballero
- Es mi primer intento en este tipo de tema; no pude despegarme de otros géneros de poesías. Salió esto que no sé si tampoco pertenece a este foro pero está en uds la valoración. Gracias por leerlo.
Apareció detrás de mí, sentada en la ventana;
su silueta recortada por la luna grande y clara;
de rostro pálido, y esbelta como una espada,
miró mis ojos, no tuvo miedo, no dijo nada.
Observé como un destello de luna que salpicaba,
sus ojos enrojecidos que me miraban, suplicaban;
se movió muy lentamente desde la abierta ventana
y se arrodilló en la alfombra, sumisa, entregada.
Solo tuve que inclinarme a su cuello que imploraba,
ser succionada de muerte y que yo la transformara.
Enterré mis colmillos en su cuello desnudado,
se derrumbó en mis brazos en llanto desconsolado.
Ella nunca se marchó, se quedó siempre a mi lado;
regurgitando la vida en borbotones y espasmos
al fuego de mis colmillos de vampiro enamorado;
y tanta sangre bebida cada vez que nos amamos.
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