Andrea Ira
Poeta asiduo al portal
¿Qué podemos hacer aquellos no condenados?
¿Qué haremos entonces, para que cerremos los ojos,
cristalizados?
Por no poder jugar
A que somos humanos
Vivimos en un mundo,
Un mundo escarchado:
Mis compañeros se han ido
mi amada se ha marchitado
¿Por qué nosotros los no condenados,
queremos sentir el tiempo
que evade nuestras manos?
Por no querer ser interminable
corro a través de las fantasías
de estos despreciables mortales,
al escape de un mundo,
mundo... torturado,
con deseos vanos,
y temores satánicos.
Qué irónico que ambicionen siglos
de salud inquebrantable
¿Por qué ellos
los de tiempo determinado
viven siendo amados,
y nosotros, de la muerte fugados,
no somos ni dueños
del recuerdo más desdibujado?
Y hasta el poeta mas lunático
me ha abandonado;
ya no soy ni un mísero
espíritu socavado.
A. Ira
¿Qué haremos entonces, para que cerremos los ojos,
cristalizados?
Por no poder jugar
A que somos humanos
Vivimos en un mundo,
Un mundo escarchado:
Mis compañeros se han ido
mi amada se ha marchitado
¿Por qué nosotros los no condenados,
queremos sentir el tiempo
que evade nuestras manos?
Por no querer ser interminable
corro a través de las fantasías
de estos despreciables mortales,
al escape de un mundo,
mundo... torturado,
con deseos vanos,
y temores satánicos.
Qué irónico que ambicionen siglos
de salud inquebrantable
¿Por qué ellos
los de tiempo determinado
viven siendo amados,
y nosotros, de la muerte fugados,
no somos ni dueños
del recuerdo más desdibujado?
Y hasta el poeta mas lunático
me ha abandonado;
ya no soy ni un mísero
espíritu socavado.
A. Ira