QUINSONNAS
Poeta fiel al portal
Viviendo sin jamás envejecer
un necio no dejaba de sufrir
efímero al momento de pensar
lo envuelto en soledad que se iba a ver.
Eterno era su mágico elixir
creyéndolo a su gusto disfrutar
de forma continuada sin temer
los miedos y pavores de morir.
Perenne en ocasiones de gozar
la muerte no la quiso comprender
reacio a que dejara de latir
su cuerpo de constante respirar.
Los años confirmaron su poder
dichoso con los suyos al reír
y apenas sin atisbos de alcanzar
el precio del continuo amanecer.
Los suyos empezaron a partir
muriendo poco a poco a su pesar
dejándolo marchito sin tener
alguno que durara su vivir.
A todos sin remedio fue a enterrar
después de contemplarlos al nacer
tan sólo consiguiendo compartir
el tiempo de su vida y de su andar.
Quemado en una pira sin arder
las épocas tardaron en venir
sufriendo su egoísmo frente a un mar
carente de unos barcos que mecer.
En vano nada pudo corregir
y preso sin amor volver a dar
llegó defenestrado a enloquecer,
llorando sin poderse permitir
a nadie tan siquiera un poco amar.
Última edición: