danie
solo un pensamiento...
Tierra árida y reseca
envestida por el polvo y las cenizas de la expiración,
vil accidenté del transeúnte errante,
fatales y trágicos dictámenes del péndulo adyacente,
mera influencia del efímero juicio ejercido por el fin de un ciclo.
envestida por el polvo y las cenizas de la expiración,
vil accidenté del transeúnte errante,
fatales y trágicos dictámenes del péndulo adyacente,
mera influencia del efímero juicio ejercido por el fin de un ciclo.
De un lapso de este fragmento,
el perennal
se ha contraído segundo a segundo
azarosamente.
Quién iba a sospechar
que en un supletorio santiamén
cada partícula
de su constituyente sin límites
iba a materializarse sin densidad
como una copla flotando
en el precipicio del tiempo.
Perpetúa candencia,
centella vislumbranté penetra los epítomes del discernimiento,
dispersándo los remanentes sobre las eras de la tierra,
buscando en los sagaces pensamientos eruditos una luz
de procreación de la ideología condesciende.
Su preexistencia fundida en nuestras mentes…
La inspiración me llega en los peores momentos…
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