Barzagath
Poeta recién llegado
¡Cuán anhelo más que ser uno!,
Ser el que ríe,
o quien ve lo que el espejo muestra,
y entonces no adornar de angustias
lo que trasciende
y comenzar el camino hacia el abismo
y Ser uno, el que vive o ríe,
que deseo más poderoso
el de forjar las riendas indomables
de la amargura, y respirar
el sosiego demencial del desvelo,
como la incertidumbre del sonámbulo,
cuyo insomnio es mi búsqueda
sinfín del remanso que vive en el sueño infinito.
No soñar, y beber un trago de ensueño,
y con cada sorbo
la vida muere,
como el frenesí de vida que arrebato
al inmenso dolor de concebir borracho,
con el licor intenso que nos da
la esclavitud del tiempo.
Ser el que ríe,
o quien ve lo que el espejo muestra,
y entonces no adornar de angustias
lo que trasciende
y comenzar el camino hacia el abismo
y Ser uno, el que vive o ríe,
que deseo más poderoso
el de forjar las riendas indomables
de la amargura, y respirar
el sosiego demencial del desvelo,
como la incertidumbre del sonámbulo,
cuyo insomnio es mi búsqueda
sinfín del remanso que vive en el sueño infinito.
No soñar, y beber un trago de ensueño,
y con cada sorbo
la vida muere,
como el frenesí de vida que arrebato
al inmenso dolor de concebir borracho,
con el licor intenso que nos da
la esclavitud del tiempo.