Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
INNOVANDO
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Hoy me levanté con ganas,
de cambiar de parecer;
de olvidar la sed de agua,
y abocarme a otra sed.
A buscar claro en la noche,
a ver la lluvia ascender;
a ver la gente en derroche,
de olvidar su triste ayer.
A olvidar la infame ofensa,
hacia aquel rayo de luz;
que un día tuvo paciencia,
de observar aquella cruz.
Pues en ella la vida puso,
todo el mal atolondrado;
todo el cariño inconcluso,
y el capricho sancionado.
Hoy quise, como hace tiempo,
claudicar mi humanidad;
dejar ya de estar contento,
y mostrar indignidad.
Hoy hice un guiño a la estrella,
rutilante de emoción;
pero lo que no sabe ella,
que es un guiño en maldición.
Hoy ensucié tus zapatos,
aquellos de oro de ofir;
y se los tiré a un gato,
quién los llenó de pipí.
Hoy tomé unas tijeras
y se me pasó la mano;
pues me hice de linyera,
tu fino echarpe rosado.
Hoy te saqué la lengua,
con un hambre de mil años;
para que mañana mis hijos,
no sufran jamás tu daño.
Hoy innové de cariño,
hoy sonreí a un Desgraciado.
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Hoy me levanté con ganas,
de cambiar de parecer;
de olvidar la sed de agua,
y abocarme a otra sed.
A buscar claro en la noche,
a ver la lluvia ascender;
a ver la gente en derroche,
de olvidar su triste ayer.
A olvidar la infame ofensa,
hacia aquel rayo de luz;
que un día tuvo paciencia,
de observar aquella cruz.
Pues en ella la vida puso,
todo el mal atolondrado;
todo el cariño inconcluso,
y el capricho sancionado.
Hoy quise, como hace tiempo,
claudicar mi humanidad;
dejar ya de estar contento,
y mostrar indignidad.
Hoy hice un guiño a la estrella,
rutilante de emoción;
pero lo que no sabe ella,
que es un guiño en maldición.
Hoy ensucié tus zapatos,
aquellos de oro de ofir;
y se los tiré a un gato,
quién los llenó de pipí.
Hoy tomé unas tijeras
y se me pasó la mano;
pues me hice de linyera,
tu fino echarpe rosado.
Hoy te saqué la lengua,
con un hambre de mil años;
para que mañana mis hijos,
no sufran jamás tu daño.
Hoy innové de cariño,
hoy sonreí a un Desgraciado.
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