pablo barattini
Poeta asiduo al portal
Aún siento desde el fondo de mi infancia
la tibieza azul de su mirada,
y aquella sonrisa cristalina
pura y transparente como el agua.
Cuando pienso y recuerdo aquellos días
del blanco amor puro y sin mancha,
el aire se torna dulce y la ternura,
me habita, acunándose en el alma.
Corrimos tras el sol aquella tarde,
jugaba el viento en sus cabellos
y llevó con el mi barrilete
nuestro mensaje de amor hasta los cielos.
Era un día de Mayo aún recuerdo
trepábamos jugando los cerezos,
de pronto me dijo que se irían,
lejos, muy lejos en el tiempo,
yo pensé en otros mundos, otras gentes
distintas a nuestros universos
y supe... que nunca volvería
la princesa dueña de mis sueños.
Fue ella la causante que hoy no pueda
mirar ojos azules color cielo
por miedo de volverlos a encontrar
prendidos a la magia del recuerdo.
la tibieza azul de su mirada,
y aquella sonrisa cristalina
pura y transparente como el agua.
Cuando pienso y recuerdo aquellos días
del blanco amor puro y sin mancha,
el aire se torna dulce y la ternura,
me habita, acunándose en el alma.
Corrimos tras el sol aquella tarde,
jugaba el viento en sus cabellos
y llevó con el mi barrilete
nuestro mensaje de amor hasta los cielos.
Era un día de Mayo aún recuerdo
trepábamos jugando los cerezos,
de pronto me dijo que se irían,
lejos, muy lejos en el tiempo,
yo pensé en otros mundos, otras gentes
distintas a nuestros universos
y supe... que nunca volvería
la princesa dueña de mis sueños.
Fue ella la causante que hoy no pueda
mirar ojos azules color cielo
por miedo de volverlos a encontrar
prendidos a la magia del recuerdo.