BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tan acostumbrado a callar,
me perdí en el silencio.
Y, ahora, ¿ con qué inquietud, con qué curiosidad,
me abalanzo sobre musgos o líquenes, sobre pinares desmedidos,
cómo exploro yo
las venas, con qué detono los mares,
cómo regurgito las aves, hasta
desapartarlas con piedra dura o pedernal fogoso?
Estuve, es cierto, avergonzado, me sentí humillado o
desamparado por el cielo: sílabas confusas durmieron en
mi boca; metí mi presencia en cubos de basura y en trituradoras
dogmáticas, vi tinieblas y rocíos, escarchas sobre flores
que la mano de mi madre había perdido.
No pude decir, ''este mundo es mío'', o '' esta hoja
me pertenece''. A partir de aquí, todo fue río, fluido.©
me perdí en el silencio.
Y, ahora, ¿ con qué inquietud, con qué curiosidad,
me abalanzo sobre musgos o líquenes, sobre pinares desmedidos,
cómo exploro yo
las venas, con qué detono los mares,
cómo regurgito las aves, hasta
desapartarlas con piedra dura o pedernal fogoso?
Estuve, es cierto, avergonzado, me sentí humillado o
desamparado por el cielo: sílabas confusas durmieron en
mi boca; metí mi presencia en cubos de basura y en trituradoras
dogmáticas, vi tinieblas y rocíos, escarchas sobre flores
que la mano de mi madre había perdido.
No pude decir, ''este mundo es mío'', o '' esta hoja
me pertenece''. A partir de aquí, todo fue río, fluido.©