Sinuhé
Poeta adicto al portal
Cierro telones
para no ver las sentinas.
Todo es un gran simulacro.
Tú sentada
con dos antenas café.
Yo mantengo el mismo aire de mendigo
que me conoces de antes.
Cierro persianas.
Quien nos mirase
pensaría que somos
unos grandes amigos.
Yo continúo con mis ocelos nublados.
Harto
del fugaz espectáculo
desde la misma rutina.
Me canso
sentado cómodamente
me canso.
Es la fatiga de oficinista
la retozona comodidad de un ciempiés.
Cierro ventanas.
Definitivamente
mis estrellas aburridas
encontraron otra galaxia
que iluminar.
Nada es como era.
Nada.
Solo los dos
exhibidos
a la vista de un transeúnte furtivo
que evita aceras.
Si tan solo
despertara,
al entornar mis sentidos
desdibujaría
la conocida manera tuya
de oscurecer la ciudad
y los grillos,
humildes insectillos
suspendidos
en un óleo que nadie ha llegado a pintar.
Así somos:
como un fresco reseco
como una fritura de alacranes
domadores
descubridores de una
manera eficaz de escamotear la verdad
......
para no ver las sentinas.
Todo es un gran simulacro.
Tú sentada
con dos antenas café.
Yo mantengo el mismo aire de mendigo
que me conoces de antes.
Cierro persianas.
Quien nos mirase
pensaría que somos
unos grandes amigos.
Yo continúo con mis ocelos nublados.
Harto
del fugaz espectáculo
desde la misma rutina.
Me canso
sentado cómodamente
me canso.
Es la fatiga de oficinista
la retozona comodidad de un ciempiés.
Cierro ventanas.
Definitivamente
mis estrellas aburridas
encontraron otra galaxia
que iluminar.
Nada es como era.
Nada.
Solo los dos
exhibidos
a la vista de un transeúnte furtivo
que evita aceras.
Si tan solo
despertara,
al entornar mis sentidos
desdibujaría
la conocida manera tuya
de oscurecer la ciudad
y los grillos,
humildes insectillos
suspendidos
en un óleo que nadie ha llegado a pintar.
Así somos:
como un fresco reseco
como una fritura de alacranes
domadores
descubridores de una
manera eficaz de escamotear la verdad
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