ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
.
.
.
.
.
INSISTO,
en el silencio,
y no se diga más.
En su voz tal vez,
que ya no oigo,
porque a tal carne tal polvo,
porque a cual ex vivo qué sepulcro.
En su mirada
tristemente,
en su sombrero,
en su calzado de hombre humilde
insisto, en las psicofonías donde no le oigo.
Y en los por qué buscáis a los vivos entre los muertos,
también, insisto,
sordamente en el silencio,
en su infinito yugo.
Y he aquí cuando lo pienso,
insistiendo,
en su adiós de oceánicos ojos,
en su he muerto lamentable,
en su escuadra,
su lápiz,
su cepillo,
en la madera en donde estuvo.
Y redundantemente insisto en su saludo,
en su abrazo carpintero y su he partido;
en su estático alejarse,
sabiendo que ha sufrido y
sin embargo, liberarse;
e insisto en el entierro,
donde no sostuve mi masa en la pisada,
ni llorelo a tiempo,
ni vilo hundirse bajo tierra,
ni supe cuántas campanadas en memoria se le dieron.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
INSISTO,
en el silencio,
y no se diga más.
En su voz tal vez,
que ya no oigo,
porque a tal carne tal polvo,
porque a cual ex vivo qué sepulcro.
En su mirada
tristemente,
en su sombrero,
en su calzado de hombre humilde
insisto, en las psicofonías donde no le oigo.
Y en los por qué buscáis a los vivos entre los muertos,
también, insisto,
sordamente en el silencio,
en su infinito yugo.
Y he aquí cuando lo pienso,
insistiendo,
en su adiós de oceánicos ojos,
en su he muerto lamentable,
en su escuadra,
su lápiz,
su cepillo,
en la madera en donde estuvo.
Y redundantemente insisto en su saludo,
en su abrazo carpintero y su he partido;
en su estático alejarse,
sabiendo que ha sufrido y
sin embargo, liberarse;
e insisto en el entierro,
donde no sostuve mi masa en la pisada,
ni llorelo a tiempo,
ni vilo hundirse bajo tierra,
ni supe cuántas campanadas en memoria se le dieron.
.
.
.
.
.
.
Última edición: